1. El Perdón – Segunda Parte – Un Curso de Milagros

Perdón y Liberación
  1. El perdón reconoce que lo pensaste que tu herman@ te había hecho en realidad nunca ocurrió.
    • El perdón no perdona pecados, otorgándole así realidad.
    • Simplemente ve que no hubo pecado.
    • Y desde este punto de vista todos sus pecados quedan perdonados.
    • ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hij@ de Dios?
    • El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta.
    • Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.
  2. Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso.
    • La mente se ha cerrado y no puede liberarse.
    • Dicho pensamiento protege la proyección, apretando aún más sus cadenas de manera que las distorsiones resulten más sutiles y turbias; menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón.
    • ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?
  3. El pensamiento que no perdona hace muchas cosas.
    • Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino.
    • Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito.
    • Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.
  4. El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada.
    • No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten.
    • Simplemente observa, espera y no juzga.
    • Quien no perdona se ve obligado a juzgar, pues tienen que justificar el no haber perdonado.
    • Pero quien ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.
  5. No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás.
    • Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó.
    • Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hij@ de Dios.

Instrucciones Segunda Parte de un Curso de Milagros

Lección 221

Segunda Parte – Un Curso de Milagros
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