«Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.»

- Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo.
- No cambias de apariencia, aunque sí sonríes más a menudo.
- Tu mente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos.
- Y aquellos que caminan por el mundo con la misma actitud que tú reconocen en ti a alguien semejante a ellos.
- No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán, y creerán que eres como ellos, tal vez como una vez lo fuiste.
- El mundo es una ilusión.
- Aquellas personas que eligen venir a él andan buscando un lugar donde poder ser ilusiones y así escapar su propia realidad.
- Mas cuando se dan cuenta que su realidad se encuentra incluso aquí, entonces se hacen a un lado y dejan que ésta les muestre el camino.
- ¿Qué otra alternativa tiene realmente?
- Dejar que las ilusiones vayan delante de la verdad es una locura.
- Mas dejar que las ilusiones se rezaguen detrás de la verdad y que esta se alce como lo que es, es simplemente muestra de cordura.
- Ésta es la sencilla elección que hoy llevamos a cabo
- la demente ilusión permanecerá de manifiesto por un tiempo para ser contemplada por aquellas personas que eligieron venir y aun no han experimentado el regocijo de descubrir que se equivocaron al decidir.
- Ellos no pueden aprender directamente de la verdad, puesto que la han negado.
- Y así, tienen necesidad de un Maestro que pueda percibir su demencia, pero que pueda ver también más allá de la ilusión la simple verdad que mora en ellos.
- Si la verdad exigiese que renunciasen al mundo, les parecería como si se les estuviera pidiendo que sacrificasen algo que es real.
- Much@s han elegido renunciar al mundo cundo todavía creían que era real.
- Y como resultado de ello se han visto abatidos por una sensación de pérdida, y, consecuentemente, no se han liberado.
- Otros no han elegido otra cosa que el mundo, y su sensación de pérdida ha sido aún mayor, lo cual no han sido capaces de entender.
- Ante estas dos sendas hay un camino que conduce más allá de cualquier clase de pérdida, pues tanto el sacrificio como la privación se abandonan de inmediato.
- Este es el camino que se te pide recorrer ahora.
- Caminas por esta senda tal como otros lo hacen, más no pareces ser distinto de ellos, aunque ciertamente lo eres.
- Por lo tanto, puedes ayudarlos al mismo tiempo que te ayudas a ti mism@, y encauzar sus pasos por el camino que Dios ha despejado para ti y para ellos, a través de ti.
- La ilusión aún parece estar ceñida a ti, a fin que puedas comunicarte con ellos.
- Sin embargo, ha retrocedido.
- Y no es de ilusiones de lo que te oyen hablar, ni son ilusiones lo que les presentas para que sus ojos las vean y sus mentes las entiendan.
- La verdad, que va delante de ti, tampoco puede hablarle a través de ilusiones, pues este camino conduce ahora más allá de la ilusión, y mientras sigues adelante los llamas para que te sigan.
- Todos los caminos conducen finalmente a este.
- Pues el sacrificio y la privación son sendas que no llevan a ninguna parte, decisiones que conducen al fracaso, así como metas que jamás se podrán alcanzar.
- Todo esto retrocede a medida que la verdad se alza en ti para que conduzcas a tus hermanos lejos de los caminos de la muerte y los encamines por la senda de la felicidad.
- Su sufrimiento es pura ilusión.
- Sin embargo, necesitan un guía que los ayude a escapar de ella, pues confunden las ilusiones con la verdad.
- Tal es la llamada de la salvación.
- Te pide que aceptes la verdad y permitas que vaya delante de ti alumbrando la senda que te rescata de lo ilusorio.
- No se trata de un rescate que tienen precio, pues no cuesta nada.
- Al contrario, solo te aporta ganancias.
- Las ilusiones tan sólo dan la impresión de mantener al santo Hijo de Dios encadenado.
- Es únicamente de las ilusiones de lo que se le salva.
- A medida que éstas retroceden, él se vuelve a encontrar a sí mism@.
- Camina seguro ahora, pero con cuidado, ya que esta senda es nueva para ti ahora.
- Puede que descubras que aún te sientes tentado de ir delante de la verdad y dejar que las ilusiones sean tu guía.
- Se te dieron tus santos hermanos para que siguiesen tus pasos conforme tu caminas seguro de tu propósito hacia la verdad.
- Ésta va delante de ti ahora, para que ellos puedan ver algo con lo que poder identificarse, algo que entiendan que les señale el camino.
- Al final de la jornada, no obstante, no habrá brecha ni distancia alguna entre la verdad y tú.
- Y todas las ilusiones que marchaban por el mismo camino que tú recorres se alejarán de ti, y no quedará nada que mantenga a la verdad separada de la compleción de Dios, la cual es tan santa como Él Mismo.
- Hazte a un lado con fe y deja que la verdad te muestre el camino
- No sabes adónde vas.
- Pero Uno que sabe te acompaña.
- Deja que Él te guíe junto con los demás.
- Cuando los sueños se hayan acabado, cuando el tiempo haya cerrado sus puertas a todo lo pasajero y los milagros ya no tengan objeto, el Hij@ d edios no emprenderá más jornadas
- Ya no tendrá ningún deseo de ser una ilusión en vez de la verdad.
- Hacia esto es hacia lo que nos encaminamos, a medida que seguimos adelante por el camino que la verdad nos señala.
- Ésta es nuestra jornada final, la cual llevamos a cabo por todo@s.
- No perdamos el rumbo.
- Pues así como la verdad va delante de nosotr@s, también va delante de los hermanos que nos seguirán.
- Nos encaminamos hacia Dios.
- Haz una pausa y reflexiona sobre esto:
- ¿Qué camino podría ser más santo, más merecedor de tus esfuerzos, de tu amor y de tu absoluta dedicación?
- ¿Qué camino podría darte más de lo que es todo, u ofrecerte menos y aún así satisfacer al santo Hij@ de Dios?
- Nos encaminamos hacia Dios.
- La verdad que va delante es una con Él ahora, y nos conduce allí donde Él siempre ha estado.
- ¿Qué otro camino sino este podría ser una senda que quisieses elegir?
- Tus pies ya están firmemente asentados en el camino que conduce al mundo hasta Dios.
- No busques otros caminos que parezcan llevar a otra parte.
- Los sueños no son guías dignos de ti que eres el Hij@ de Dios.
- No olvides que ÉL te ha tomado de la mano, y te ha dado tus hermanos con la confianza de que eres merecedor de la Confianza que Él ha depositado en ti.
- Él no puede ser engañado.
- Su Confianza ha hecho que tu trayectoria sea indudable y tu meta segura.
- No les fallarás a tus hermanos ni a tu Ser.
- Y ahora sólo te pide que pienses en Él un rato cada día, para que pueda dialogar contigo y hablarte de Su Amor, recordándote cuán grande es Su Confianza, cuán infinito Su Amor.
- En tu nombre y en el Suyo, que son el mismo, gustosamente practicamos con este pensamiento:
- Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino, pues deseo recorrer el camino que me conduce hasta Él.
- En tu nombre y en el Suyo, que son el mismo, gustosamente practicamos con este pensamiento:
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
