«Camino con Dios en perfecta santidad.»

- La idea de hoy no hace sino expresar la simple verdad que hace que el pensamiento de pecado sea imposible.
- Esta idea nos asegura que la culpabilidad no tiene causa, y que, por lo tanto, no existe.
- Es la consecuencia lógica de la idea fundamental que tan a menudo se menciona en el texto, la cual reza así: las ideas no abandonan su fuente.
- Si esto es verdad, ¿Cómo ibas a poder estar separado de Dios?
- ¿Cómo ibas a poder caminar por el mundo solo y separado de tu Fuente?
- No somos inconsistentes con los pensamientos que presentamos en nuestro programa de estudios.
- La verdad tiene que ser verdad de principio a fin, si es que es la verdad.
- No puede contradecirse a sí misma, ni ser dudosa en algunas partes y segura en otras.
- No puedes caminar por el mundo separado de Dios porque no podrías existir sin él.
- Él es lo que tu vida es.
- Donde tú estás, Él está.
- Hay una sola vida.
- Esa es la vida que compartes con Él.
- Nada puede estar separado de Él y vivir.
- Y ahí donde Él está tiene que haber santidad así como vida.
- Él no posee ningún atributo que no comparta con todas las cosas vivientes.
- Todo lo que vive es tan santo como Él, pues lo que comparte Su vida es parte de la Santidad y no puede ser pecaminoso, de la misma manera que el sol no puede elegir ser de hielo, el mar estar separado del agua o la hierba crecer con las raíces suspendidas en el aire.
- Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti.
- Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies.
- El aroma de las flores es su regalo para ti.
- Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.
- La luz que refulge en ti es todo lo que el universo ansía contemplar.
- Todas las cosas vivientes se detienen en silencio ante ti, pues reconocen a Aquel que camina a tu lado.
- La luz que llevas contigo es la suya propia.
- Y así ven en ti su propia santidad, y te saludan como salvador y como Dios.
- Acepta su reverencia, pues le corresponde a la Santidad Misma, que camina a tu lado, trasformando con Su dulce Luz todas las cosas en Su semejanza y en Su pureza.
- Así es como opera la salvación.
- Al tú hacerte a un lado, la luz que refulge ne ti da un paso adelante y envuelve al mundo.
- No proclama que el castigo y la muerte vayan a ser el final del pecado.
- Éste desaparecerá entre jolgorios y risas, pues se reconocerá su extraña absurdidad.
- Es un pensamiento descabellado, un sueño tonto, ridículo quizá, pero no temible.
- Mas ¿quién pospondría un solo instante su acercamiento a Dios a cambio de un capricho tan absurdo?
- No obstante tú has desperdiciado muchos, pero que muchos años precisamente en este pensamiento descabellado.
- El pasado ha desaparecido con todas sus fantasías.
- Éstas ya han dejado de hacer presa en ti.
- El acercamiento a Dios se avecina.
- Y en el pequeño espacio de duda que todavía queda, es posible que pierdas de vista a tu Compañero y que lo confundas con el sueño ancestral e insensato que ya pasó.
- ¿Quién camina a mi lado?
- Debes hacerte esa pregunta mil veces al día hasta que la certeza haya aplacado toda duda y establecido la paz.
- Deja que hoy cesen las dudas.
- Dios habla por ti al contestar tu pregunta con estas palabras:
- Camino con Dios en perfecta santidad.
- Ilumino el mundo, ilumino mi mente, así como todas las mentes que dios creó una conmigo.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
