«Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.»

- El Nombre de Dios es sagrado pero no es más sagrado que el tuyo.
- Invocar Su Nombre es invocar el tuyo.
- Un padre le da su nombre a su hijo y, de este modo, identifica a su hijo con él.
- Sus hermanos comparten su nombre, y, así, están unidos por un vínculo en el que encuentran su identidad.
- El Nombre de tu Padre te recuerda quien eres incluso en un mundo que no lo sabe, e incluso cunado tú mismo no lo has recordado.
- El nombre de Dios no puede ser oído sin que suscite una respuesta, ni pronunciado sin que produzca un eco en la mente que te exhorta a recordar.
- Di su nombre, y estarás invitando a los ángeles a que rodeen el lugar en le que te encuentras, a cantarte según despliegan sus alas para mantenerte a salvo y a protegerte de cualquier pensamiento mundano que quisiera mancillar tu santidad.
- Repite el Nombre de Dios, y el mundo entero responderá abandonando las ilusiones.
- Todo sueño que l mundo tenga en gran estima de repente desaparecerá, y allí donde parecía encontrarse hallarás una estrella, un milagro de gracia.
- Los enfermos se levantarán, curados ya de sus pensamientos enfermizos.
- Los ciegos podrán ver y los sordos oír.
- Los afligidos abandonarán su duelo, y sus lágrimas de dolor se secarán cuando la risa de felicidad venga a bendecir al mundo.
- Repite el Nombre de Dios y todo nombre nimio deja de tener significado.
- Ante el Nombre de Dios, toda tentación se vuelve algo indeseable y sin nombre.
- Repite Su Nombre, y verás cuán fácilmente te olvidas de los nombres de todos los dioses que honrabas.
- Pues habrán perdido el nombre de dios que les otorgabas.
- Se volverán anónimos y dejarán de ser importantes para ti, si bien, antes de que dejases que el Nombre de Dios reemplazase a sus nimios nombres, te postrabas reverente ante ellos llamándolos dioses.
- Repite el Nombre de Dios e invoca a tu Ser, Cuyo Nombre es Suyo.
- Repite Su Nombre, y todas las cosas insignificantes y sin nombre de la tierra se ven en su correcta perspectiva.
- Aquellos que invocan el Nombre de Dios no pueden confundir lo que no tiene nombre con el Nombre, el pecado con la gracia, ni los cuerpos con le santo Hij@ de Dios.
- Y si te unes a un hermano mientras te sientas con él en silencio y repites dentro de tu mente quieta el Nombre de Dios junto con él, habrás edificado ahí un altar que se eleva hasta Dios Mismo y hasta Su Hij@.
- Practica sólo esto hoy: repite el Nombre de Dios lentamente una y otra vez.
- Relega al olvido cualquier otro nombre que no sea el Suyo.
- No oigas nada más
- Deja que todos tus pensamientos se anclen en Esto.
- No usaremos ninguna otra palabra, excepto al principio, cuando repetimos la idea de hoy una sola vez.
- Y entonces el Nombre de Dios se convierte en nuestro único pensamiento, nuestra única palabra, lo único que ocupa nuestras mentes, nuestro único deseo, el único sonido que tiene significado y el único Nombre de todo lo que deseamos ver y de todo lo que queremos considerar nuestro.
- De esta manera extendemos una invitación que jamás puede ser rechazada.
- Y Dios vendrá, y Él Mismo responderá a ello.
- No pienses que Él oye las vanas oraciones de aquellos que lo invocan con nombres de ídolos que el mundo tiene en gran estima.
- De esa manera nunca podrán llegar a Él.
- Dios no puede oír peticiones que le pidan que no sea Él Mismo o que Su Hij@ reciba otro nombre que no sea el Suyo.
- Repite el Nombre de Dios, y lo estarás reconociendo como el único Creador de la realidad.
- Y estarás reconociendo asimismo que Su Hij@ es parte de Él y que crea en Su Nombre.
- Siéntate en silencio y deja que Su Nombre se convierta en la idea todo abarcadora que absorbe tu mente por completo.
- Acalla todo pensamiento excepto este.
- Deja que ésta sea la respuesta para cualquier otro pensamiento, y observa cómo el Nombre de dios reemplaza a los miles de nombres que diste a todos tus pensamientos, sin darte cuenta de que sólo hay un Nombre para todo lo que existe y jamás existirá.
- Hoy puedes alcanzar un estado en el que experimentarás el don de la gracia.
- Puedes escaparte de todas las ataduras del mundo, y ofrecerle a éste la misma liberación que tú has encontrado.
- Puedes recordar lo que mundo olvidó y ofrecerle lo que tú has recordado.
- Puedes también aceptar el papel que te corresponde desempeñar en su salvación, así como en la tuya propia.
- Y ambas se pueden lograr perfectamente.
- Recurre al Nombre de Dios para tu liberación y se te concederá.
- No se necesita más oración que ésta, pues encierra dentro de sí todas las demás.
- Las palabras son irrelevantes y las peticiones innecesarias cuando el Hij@ de Dios invoca el Nombre de Su Padre.
- Los pensamientos de su Padre se vuelven los suyos propios.
- El Hij@ de Dios reivindica su derecho a todo lo que su Padre le dio, le está dando todavía y le dará eternamente.
- Lo invoca para dejar que todas las cosas que creyó haber hecho queden sin nombre ahora, y su lugar el santo Nombre de Dios se convierta en le juicio que él tienen de la intranscendencia de todas ellas.
- Todo lo insignificante se acalla.
- Los pequeños sonidos ahora son inaudibles.
- Todas las cosas vanas de la tierra han desaparecido.
- El universo consiste únicamente en le Hij@ de Dios, que invoca a su Padre.
- Y la Voz de su Padre responde en le santo Nombre de su Padre.
- La paz eterna se encuentra en esta eterna y serena relación, en la que la comunicación trasciende con creces todas las palabras, y, sin embargo, supera en profundidad y altura todo aquello que las palabras jamás pudiesen comunicar.
- Queremos experimentar hoy esta paz en el Nombre de nuestro Padre.
- Y en Su Nombre se nos concederá.
Introducción a las lecciones 181-200 en el siguiente enlace: https://heresvida.wordpress.com/2020/09/26/introduccion-a-las-lecciones-181-200-un-curso-de-milagros/
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
