«Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.»

- Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir.
- Y con sus ojos no la podrás ver, pues estás cegado por él.
- No obstante tienes ojos con los que poder verla.
- Está ahí para que la contemples.
- No se puso en ti para que se mantuviese oculta de tu vista.
- Esta luz es un reflejo del pensamiento con el que practicamos ahora.
- Sentir el Amor de Dios dentro de ti es ver el mundo renovado, radiante de Inocencia, lleno de esperanza y bendecido con perfecta caridad y amor.
- ¿Quién podría sentir temor en un mundo así?
- Dicho mundo te da la bienvenida, se regocija de que hayas venido y te canta alabanzas mientras te mantiene a salvo de cualquier peligro o dolor.
- Te ofrece un hogar cálido y tranquilo en el que permanecer por un tiempo.
- Te bendice a lo largo del día, y te cuida durante la noche, cuan silencioso guardián de tu sueño santo.
- Ve en ti la salvación, y protege la luz que mora en ti, en la que ve la suya propia.
- Te ofrece sus flores y su nieve como muestra de agradecimiento por tu benevolencia.
- Éste es el mundo que el Amor de Dios revela.
- Es tan diferente del mundo que ves a través de los enturbiados ojos de la malicia y del miedo, que uno desmiente al otro.
- Solo uno de ellos puede percibirse en absoluto.
- El otro no tienen ningún significado.
- A aquellos que ven surgir del ataque un mundo de odio listo para vengarse, asesinar y destruir, les resulta inconcebible la idea de un mundo en el que el perdón resplandece sobre todas las cosas y la paz ofrece su dulce luz a todo el mundo.
- Sin embargo, el mundo del odio es igualmente invisible e inconcebible para aquellos que sienten dentro de sí el Amor de Dios.
- Su mundo refleja la quietud y la paz que refulge en ellos; la tranquilidad y la inocencia que ven a su alrededor; la dicha con la que miran hacia fuera desde los inagotables manantiales de dicha en su interior.
- Contemplan lo que han sentido dentro de sí, y ven su inequívoco reflejo en todas partes.
- ¿Cuál de ellos quieres ver?
- Eres libre de elegir.
- Más debes conocer las leyes que rigen toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior.
- Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte.
- Más si sientes el Amor de Dios dentro de ti, contemplarás un mundo de misericordia y de amor.
- Hoy pasamos de largo las ilusiones, según intentamos llegar hasta lo que es verdad en nosotros y sentir su infinita ternura, su Amor que sabe que somos tan perfectos como él mismo, y su visión, el don que su Amor nos ofrece.
- Hoy aprenderemos el camino, el cual es tan seguro como el Amor mismo, al que nos conduce.
- Pues su sencillez nos protege de las trampas que las descabelladas complicaciones del aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar.
- Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que tu eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo, todas las imágenes que tienes acerca de ti mism@.
- Vacía tu mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada.
- No conserves nada.
- No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado, ni ninguna creencia que, sea cual sea su procedencia, hayas aprendido con anterioridad.
- Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu Dios.
- ¿No es acaso Él Quien sabe cómo llegar a ti?
- Tú no necesitas saber cómo llegar a Él.
- Tu papel consiste simplemente en permitir que todos los obstáculos que has interpuesto entre el Hij@ y Dios el Padre sean eliminados silenciosamente para siempre.
- Dios hará lo que le corresponda hacer en gozosa e inmediata respuesta.
- Pide y recibirás.
- Mas no vengas con exigencias, ni le señales el camino por donde Él debe aparecer ante ti.
- La manera de llegar a Él es simplemente dejar que Él sea lo que es.
- Pues de esa forma se proclama también tu realidad.
- Así pues hoy no elegiremos el camino por el que vamos a Él.
- Pero sí elegimos dejar que Él venga a nosotr@s.
- Y con esta decisión descansamos.
- Su Amor se abrirá paso por su cuenta en nuestro corazones serenos y en nuestras mentes abiertas.
- Es indudable que lo que no ha sido negado se encuentre ahí, si es que es verdad y puede alcanzarse.
- Dios conoce a su Hij@ y sabe como llegar a él.
- No necesita que Su Hij@ le muestre el camino.
- A través de la puerta abierta Su Amor refulge hacia afuera desde su hogar interno e ilumina al mundo con inocencia.
- Padre, no sabemos cómo llegar a Ti.
- Pero te hemos llamado y Tú nos has contestado.
- No interferiremos.
- Los caminos de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a
Ti. - Y es a Ti a donde vamos para encontrarlos.
- Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones.
- No tenemos ningún pensamiento que no pensemos contigo, ni abrigamos creencia alguna con respecto a lo que somos o a Quién nos creo.
- Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir.
- Y solo pedimos, que Tu Voluntad, que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo, para que éste pase a formar parte del Cielo.
- Amén.
Introducción a las lecciones 181-200 en el siguiente enlace: https://heresvida.wordpress.com/2020/09/26/introduccion-a-las-lecciones-181-200-un-curso-de-milagros/
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
