
- El perdón reconoce que lo pensaste que tu herman@ te había hecho en realidad nunca ocurrió.
- El perdón no perdona pecados, otorgándole así realidad.
- Simplemente ve que no hubo pecado.
- Y desde este punto de vista todos sus pecados quedan perdonados.
- ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hij@ de Dios?
- El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta.
- Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.
- Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso.
- La mente se ha cerrado y no puede liberarse.
- Dicho pensamiento protege la proyección, apretando aún más sus cadenas de manera que las distorsiones resulten más sutiles y turbias; menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón.
- ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?
- El pensamiento que no perdona hace muchas cosas.
- Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino.
- Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito.
- Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.
- El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada.
- No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten.
- Simplemente observa, espera y no juzga.
- Quien no perdona se ve obligado a juzgar, pues tienen que justificar el no haber perdonado.
- Pero quien ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.
- No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás.
- Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó.
- Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hij@ de Dios.
Instrucciones Segunda Parte de un Curso de Milagros
