Las pérdidas no son pérdidas cuando se reciben correctamente.
El dolor es imposible.
No hay pesar que tenga causa alguna
Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño.
Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas.
Más tarde se era seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad.
Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas.
Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto el sufrimiento y el dolor son imposibles.
Que mi confianza en Ti no flaquee hoy.
Que acepte como tu regalo únicamente aquello que produce felicidad y que acepte como verdad únicamente aquello que me hace feliz.
Por favor, accede de nuevo.
La página de acceso se abrirá en una pestaña nueva. Después de acceder puedes cerrarla y volver a esta página.
Este sitio web utiliza cookies para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Más información