El Repaso de hoy abarca las siguientes ideas:
«No soy víctima del mundo que veo.» (31)

- ¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese?
- Mis cadenas están sueltas.
- Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo.
- La puerta de la prisión está abierta.
- Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar.
- Nada me retiene en este mundo.
- Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisioner@.
- Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol.
«He inventado el mundo que veo.» (32)
- Yo mism@ elegí la prisión en la que creo encontrarme.
- Basta con que reconozca esto y quedo libre.
- Me he engañado a mi mism@ al creer que era posible aprisionar al Hij@ de Dios.
- He estado terriblemente equivocado al creer esto, y ya no lo quiero seguir creyendo.
- El Hij@ de Dios no puede sino ser libre eternamente.
- Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él.
- El Hij@ de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.
«Hay otra manera de ver el mundo.» (33)
- Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo.
- Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad.
- Veo el mundo como una prisión para el Hij@ de Dios.
- Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado.
- Quiero contemplar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hij@ de Dios encuentra su libertad.
«Podría ver paz en lugar de ésto.» (34)
- Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta que refleja las leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera.
- Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él.
- Y percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de tod@s los que comparten este lugar conmigo.
«Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy sant@.» (35)
- A medida que comparto la paz del mundo con mis herman@s empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mí mism@.
- El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón y refleja dicho perdón de nuevo sobre mí.
- En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mi mism@ ocultaban.
- Empiezo a comprender la santidad de toda cosa viviente, incluyéndome a mí mism@, y su unidad conmigo.
¿Qué te ha parecido el repaso de hoy?
