«Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.»

- La idea de hoy es una ampliación de la anterior
- No asocias la luz con la fortaleza ni la oscuridad con la debilidad.
- Ello se debe a que tu idea de lo que significa ver está vinculada al cuerpo, a sus ojos y a su cerebro.
- De ahí que creas que puedes cambiar lo que ves poniendo trocitos de vidrio delante de tus ojos.
- Esta es una de las muchas creencias mágicas que proceden de tu convicción de que eres un cuerpo y de que los ojos del cuerpo pueden ver.
- Crees también que el cerebro puede pensar.
- Si comprendieses la naturaleza del pensamiento, no podrías por menos que reírte de esta idea tan descabellada.
- Es como si creyeses que eres tú quien sostiene el fósforo que da al sol toda su luz o todo su calor, o quien sujeta al mundo firmemente en sus manos hasta que decidas soltarlo.
- Esto, sin embargo, no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver o que el cerebro puede pensar.
- La fortaleza de Dios que mora en ti es la luz en la que ves, de la misma manera como es Su Mente con la que piensas.
- Su fortaleza niega tu debilidad.
- Y es ésta la que ve a través de los ojos del cuerpo, escudriñando la oscuridad para contemplar lo que es semejante a ella misma: l@s mezquin@s y l@s débiles; l@ enfermiz@s y l@s moribund@s; l@s desvalid@s y l@s amedrentad@s; l@s afligid@s y l@s pobres; l@s hambrient@s y l@s melancólic@s.
- Esto es lo que se ve a través de los ojos que no pueden ver ni bendecir.
- La fortaleza pasa por alto todas estas cosas al mirar más allá de las apariencias.
- Mantiene su mirada fija en la luz que se encuentra más allá de ellas.
- Se une a la luz de la que forma parte.
- Se ve a sí misma.
- Te brinda la luz en la que tu Ser aparece.
- En la oscuridad percibes un ser que no existe.
- La fortaleza es lo que es verdad con respecto a ti, más la debilidad es un ídolo al que se honra y se venera falsamente a fin de disipar la fortaleza y permitir que la oscuridad reine allí donde Dios dispuso que hubiese luz.
- La fortaleza procede de la verdad, y billa con la luz que su Fuente le ha otorgado; la debilidad refleja la oscuridad de su hacedor.
- Está enferma, y lo que ve es la enfermedad, que es como ella misma.
- La verdad es un salvador, y su voluntad es que todo el mundo goce de paz y felicidad.
- La verdad le da el caudal ilimitado de su fortaleza a toda persona que la pide.
- Reconoce que si a alguien le faltara algo, les faltaría a todo@s.
- Y por eso imparte su luz para que todo@s puedan ver y beneficiarse cuan un@ sol@.
- Tod@s comparten su fortaleza, de manera que esta puede brindarles a tod@s el milagro en el que ell@s se unirán en propósito, perdón y amor.
- La debilidad, que mira desde la oscuridad, no puede ver propósito alguno en el perdón o en el amor.
- Ve todo lo demás como diferente de ella misma, y no ve nada en el mundo que quisiera compartir.
- Juzga y condena, pero no ama.
- Permanece en la oscuridad para ocultarse, y sueña que es fuerte y victoriosa, vencedora de limitaciones que no hacen sino crecer descomunalmente en la oscuridad.
- La debilidad se teme, se ataca y se odia a sí misma, y la oscuridad cubre todo lo que ve, dejándole sus sueños que son tan temibles como ella misma.
- Ahí no encontrarás milagros sino odio.
- La debilidad se separa de lo que ve, mientras que la luz y la fortaleza se perciben a sí mismas cual una sola.
- La luz de la fortaleza no es la luz que tú ves.
- No cambia, ni tilila hasta finalmente extinguirse.
- No cambia cuando la noche se convierte en día, ni se convierte en oscuridad hasta que se hace de día otra vez.
- La luz de la fortaleza es constante, tan segura como el amor y eternamente feliz de darse a sí misma, ya que no puede sino darse a lo que es ella misma.
- Nadie que pida compartir su visión lo hace en vano, y nadie que entre en su morada puede partir sin un milagro ante sus ojos y sin que la fortaleza y la luz moren en su corazón.
- La fortaleza que mora en ti te ofrecerá luz y guiará tu visión para que no habites en las vanas sombras que los ojos del cuerpo te proveen a fin de que te engañes a ti mism@.
- La fortaleza y la luz se unen en ti, y ahí es donde se unen, tu Ser se alza presto a recibirte como Suyo
- Tal es el lugar de encuentro que hoy trataremos de hallar para descansar en él, pues la Paz de Dios está ahí donde tu Ser, Su Hij@, aguarda ahora para encontrarse Consigo Mism@ otra vez y volver a ser uno.
- Dediquemos veinte minutos en dos ocasiones hoy a estar presentes en ese encuentro.
- Déjate conducir ante tu Ser.
- Su fortaleza será la luz en la que se te concederá el don de la visión.
- Deja atrás hoy la oscuridad por un rato, y practica ver en la luz, cerrando los ojos del cuerpo y pidiéndole a la verdad que te muestre cómo hallar el lugar de encuentro entre el ser y el Ser, en el que la luz y la fortaleza son una.
- Así es como practicaremos mañana y noche.
- Después de la reunión de por la mañana, usaremos el día para prepararnos para la de por la noche, cuando nuevamente nos volveremos a reunir en confianza.
- Repitamos la idea de hoy tan a menudo como sea posible, y reconozcamos que es un preludio a la visión y que se nos está llevando de las tinieblas a la luz donde únicamente pueden percibirse milagros.
¿Cómo te has sentido con el ejercicio de hoy?
