«Es imposible ver dos mundos.»

- La percepción es congruente.
- Lo que ves refleja lo que piensas.
- Y lo que piensas no es sino un reflejo de lo que quieres ver.
- Tus valores determinan esto, pues no puedes sino ver aquello que valoras, al creer que lo que ves existe realmente.
- Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya conferido valor.
- Y nadie puede dejar de ver lo que cree desear.
- Sin embargo, ¿quién puede odiar y al mismo tiempo amar?
- ¿Quién puede anhelar aquello que él no desea que sea real?
- ¿Quién puede elegir un mundo del que tienen miedo?
- El miedo no puede sino cegar, pues ésta es su arma: que no puedes ver aquello que temes ver.
- El amor y la percepción, por tanto, van de la mano, pero el miedo oculta en las tinieblas lo que encuentra ahí.
- ¿Qué puede. entonces, proyectar el miedo sobre el mundo?
- ¿Qué puede verse en las tinieblas que sea real?
- La verdad se ve eclipsada por el miedo, y el resto es todo imaginado.
- Mas ¿Qué puede ser real en las ciegas imaginaciones nacidas del pánico?
- ¿Qué es lo que quieres para que sea esto lo que se te muestra?
- Qué ibas a querer conservar de un sueño así?
- El miedo ha dado lugar a todo lo que crees ver; a toda separación, a todas distinciones y a la multitud de diferencias que crees que configuran el mundo.
- Ninguna de estas dos cosas existe.
- El enemigo del amor las inventó.
- Mas el amor no pude tener enemigos, de modo que no tienen fundamento, existencia o consecuencia alguna.
- Se les puede atribuir valor, pero siguen siendo irreales.
- Se pueden ir en pos de ellas, mas no se pueden hallar.
- Hoy no iremos en su busca ni desperdiciaremos el día buscando lo que no se puede hallar.
- Es imposible ver dos mundos que no tienen nada en común.
- Si vas en pos de uno, el otro desaparece.
- Solo uno de ellos puede permanecer.
- Ambos constituyen la gama de alternativas que tienes ante ti, más allá de la cual no hay nada que puedas elegir.
- Lo real y lo irreal son las únicas alternativas entre las que puedes elegir.
- No hay ninguna otra.
- Hoy intentaremos no transigir donde es imposible hacerlo.
- El mundo que ves es la prueba de que ya has elegido algo que es tan completamente abarcador como lo es su opuesto.
- Lo que deseamos aprender hoy es algo más que la simple lección de que no puede haber dos mundos.
- Esta lección enseña también que el mundo que ves es completamente congruente desde el punto de vista desde el que lo contemplas.
- Es un solo bloque porque procede de una sola emoción, y su origen se ve reflejado en todo lo que ves.
- en seis ocasiones hoy, llen@s de gratitud, dedicaremos gustosamente cinco minutos al pensamiento que pone fin a toda transigencia y a toda duda, y las trascenderemos todas como si de una sola se tratase.
- No haremos miles de distinciones sin sentido, ni intentaremos conservar una pequeña porción de la irrealidad cuando consagremos nuestras mentes al hallar solo lo que es real.
- Comienza tu búsqueda del otro mundo pidiendo que se te conceda una fortaleza superior a la tuya, y reconociendo qué es lo que persigues.
- No deseas más ilusiones.
- Y te preparas para esos cinco minutos vaciando tus manos de todos los vanos tesoros de este mundo.
- Esperas la ayuda de Dios, según dices:
- Es imposible ver dos mundos.
- Permítaseme aceptar la fortaleza de Dios me ofrece y no ver valor alguno en este mundo, para así poder hallar mi libertad y mi salvación.
- Dios estará allí.
- Pues habrás invocado el formidable e infalible Poder que, lleno de gratitud, dará este gigantesco paso contigo.
- No dejarás de advertir Su agradecimiento expresado en una percepción tangible y verdadera.
- No dudarás de lo que contemples, pues aunque se trate de una percepción, no se trata de una de la que tus ojos por sí solos hayan visto jamás.
- Y sabrás que la fortaleza de Dios te respaldó cuando tomaste esa decisión.
- Rechaza hoy de inmediato cualquier tentación que se presente, recordando simplemente la gama de tus alternativas.
- Pues lo que ves, y lo único que ves, es lo irreal o lo real, lo falso o lo verdadero.
- La percepción es congruente con tu elección, y según elijas, experimentarás el Cielo o el infierno.
- Acepta una pequeña parte del infierno como real, y habrás condenado tus ojos y maldecido tu vista, y lo que contemples será ciertamente el infierno.
- No obstante, la liberación que te ofrece el Cielo sigue estando a tu alcance como una de las alternativas que puedes elegir para que ocupe el lugar de todo lo que el infierno quiere mostrarte.
- Lo único que necesitas decirle a cualquier parte del infierno, sea cual sea la forma que adopte, es esto:
- Es imposible ver dos mundos.
- Lo único que deseo es mi libertad y mi salvación, y esto no forma parte de lo que quiero.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
