«Un mundo sin significado engendra temor.»

- La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada.
- De hecho, un mundo sin significado es imposible.
- Lo que no tiene significado no existe.
- Sin embargo, de eso no se deduce que tú puedas pensar que percibes algo que no tiene significado.
- Por el contrario, eres especialmente propens@ a pensar que sí lo percibes.
- El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separad@s.
- Representa una situación en la que Dios y el ego se «desafían« entre si con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio vacío provisto por dicha falta.
- El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia y realidad.
- Y solamente en esto está en lo cierto.
- Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor.
- Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen.
- Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.
- Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatros veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores.
- Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados.
- Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:
- «Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.»
- Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alrededor. Luego cierra los ojos y concluye con:
- «Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios.»
- Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación.
- Sea cual fuere la forma en que se manifieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tienes miedo de esa clase de pensamiento debido a la «venganza» del «enemigo«.
- No se espera que a estas alturas creas esta afirmación, y probablemente la descartarás por considerarla absurda.
- Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.
- Esta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inexpert@ en reconocer.
- No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesiones de práctica.
- Esto es suficiente por ahora.
¿Cómo te has sentido hoy al hacer el ejercicio?
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