«Hoy aprendo a dar tal como recibo.»

- ¿Qué se te ha dado?
- Se te ha dado el conocimiento de que eres una mente, de que te encuentras en una Mente y de que no eres sino mente, por siempre libre de pecado y totalmente exento de miedo al haber sido creado del Amor.
- No has abandonado tu Fuente, por lo tanto, sigues siendo tal como fuiste creado.
- Esto se te dio en forma de un conocimiento que no puedes perder.
- Ese conocimiento se le dio asimismo a todas las formas vivientes, pues sólo mediante él viven.
- Has recibido todo esto.
- No hay nadie en el mundo que no lo haya recibido.
- No es éste el conocimiento que tú trasmites a otros, pues ése es el conocimiento que la creación dio.
- Nada de esto se puede aprender,
- ¿Qué es, pues, lo que vas a prender a dar hoy?
- Nuestra lección de ayer evocó un tema que se expone al principio del texto.
- La experiencia, a diferencia de la visión no se puede compartir de manera directa.
- La revelación de que el Padre y el Hij@ son uno alboreará en toda mente a su debido tiempo.
- Sin embargo, ese momento lo determina la mente misma, pues es algo que no se puede enseñar.
- Ese momento ya ha sido fijado.
- Esto parece ser bastante arbitrario.
- No obstante, no hay nadie que de ni un sólo paso al azar a lo largo del camino.
- Todos lo han dado ya, aunque todavía no hayan emprendido la jornada.
- Pues el tiempo tan sólo da la impresión de que se mueve en una sola dirección.
- No hacemos sino emprender una jornada que ya terminó.
- No obstante, parece como si tuviera un futuro que todavía nos es desconocido.
- El tiempo es un truco, un juego de manos, una gigantesca ilusión en la que las figuras parecen ir y venir como por arte de magia.
- No obstante, tras las apariencias hay un plan que no cambia.
- El guión ya está escrito.
- El momento en el que ha de llegar la experiencia que pone fin a todas tus dudas ya se ha fijado.
- Pues la jornada sólo se puede ver desde el punto donde termina, desde donde lo podemos ver en retrospectiva, imaginamos que la emprendemos otra vez y repasar mentalmente lo ocurrido.
- Un maestro no puede dar su experiencia, pues no es algo que él haya aprendido.
- Ésta se reveló a sí mismo a él en el momento señalado.
- La visión, no obstante, es su regalo.
- Esto él lo puede dar directamente, pues el conocimiento de Cristo no se ha perdido, toda vez que Él tienen una visión que puede otorgar a cualquiera que la solicite.
- La Voluntad del Padre y la Suya están unidas en el conocimiento.
- No obstante, hay una visión que el Espíritu Santo ve porque la mente de Cristo también la contempla.
- Aquí le mundo de las dudas y de las sombras se unen con lo intangible.
- He aquí un lugar tranquilo en el mundo que ha sido santificado por el perdón y el amor.
- Aquí se reconcilian todas las contradicciones, pues aquí termina la jornada.
- La experiencia que no se puede aprender, enseñar o ver simplemente se encuentra ahí.
- Esto es algo que está más allá de nuestro objetivo; pues trasciende lo que es necesario lograr.
- Lo que nos interesa es la visión de Cristo.
- Esto sí que lo podemos alcanzar.
- La visión de Cristo está regida por una sola ley.
- No ve el cuerpo, ni lo confunde con el Hij@ que Dios creó.
- Contempla una luz que se encuentra más allá del cuerpo; una idea que yace más allá de lo que puede ser palpado; una pureza que no se ve menguada por errores, por lamentables equivocaciones, o por los aterrantes pensamientos de culpabilidad nacidos de los sueños del pecado.
- No ve separación.
- Y contempla a todo el mundo, a todas las circunstancias, eventos o sucesos, sin que la luz que ve se atenúe ne lo más mínimo.
- Esto se puede enseñar, y toda persona que que quiera alcanzarlo tienen que enseñarlo.
- Lo único que es necesario es el reconocimiento de que le mundo no puede dar nada cuyo valor pueda ni remotamente compararse con esto; ni fijar un objetivo que no desaparezca una vez que se haya percibido esto.
- Y esto es lo que vas a dar hoy: no ver a nadie como un cuerpo y saludar a todo el mundo como el Hij@ de Dios que es, reconociendo que es uno contigo en santidad.
- Así es como sus pecados le son perdonados, pues la visión de Cristo tiene el poder de pasarlos a todos por alto.
- En su perdón se desvanecen.
- Al ser imperceptibles para el Uno, simplemente desaparecen, pues la visión de la santidad que se halla más allá de ellos viene a ocupar su lugar.
- No importa en qué forma se manifestaban, cuán enormes parecían ser ni quién pareció sufrir sus consecuencias.
- Ya no están ahí.
- Y todos los efectos que parecían tener desaparecieron junto con ellos, al haber sido erradicados para nunca más volver.
- Así es como aprendes a dar todo lo que recibes.
- Y así es como la visión de cristo te contempla a ti también.
- Esta lección no es difícil de aprender si recuerdas que en tu herman@ te ves a ti mism@.
- Si él se encuentra inmerso en el pecado, tú también lo estás, si ves luz en él es que te has perdonado a ti mism@ tus pecados.
- Cada herman@ que hoy te encuentres te brinda una oportunidad para dejar que la visión de Cristo brille sobre ti y te ofrezca la paz de Dios.
- Cuándo ha de llegar esa revelación es irrelevante, pues no tiene nada que ver con el tiempo.
- No obstante el tiempo aún nos tienen reservado un regalo, en el que el verdadero conocimiento se refleja de manera tan precisa que su imagen comparte su invisible santidad y su semejanza resplandece con su amor inmortal.
- Nuestra práctica de hoy consiste en ver todo con los ojos de Cristo.
- Y mediante los santos regalos que damos, la visión de Cristo nos contempla a nosotr@s también.
¿Cómo te has sentido al hacer ejercicio de hoy?
