«Tu gracia me es dada. La reclamo ahora.»

- Dios nos habla.
- ¿No deberíamos nosotros acaso hablarle a Él?
- Dios no es algo distante.
- No trata de ocultarse de nosotros.
- Somos nosotros los que tratamos de ocultarnos de Él, y somos víctimas del engaño.
- El siempre está enteramente accesible.
- El ama a su HIj@.
- De nada, excepto de esto se puede estar seguro, pero con eso basta.
- Él amará a su Hij@ eternamente.
- Aun cuando su muerte duerme, El lo ama.
- Y cuando su mente despierte, Él lo seguirá amando con un Amor que jamás ha de cambiar.
- Si supieras el significado de Su Amor, tanto la desesperanza como la desesperación serían imposibles.
- Pues toda esperanza quedaría colmada para siempre y cualquier clase de desesperación sería inconcebible.
- Su gracia es Su respuesta a toda desesperación, pues en ella radica el recuerdo de Su Amor.
- ¿Cómo no iba Él a proporcionar Él gustosamente los medios a través de los cuales puede reconocerse Su Voluntad?
- Su gracia es tuya sólo con que la reconozcas.
- Y Su memoria despertará en la mente que le pida los medios a través de los cuales su sueño termina.
- Hoy le pedimos a Dios el regalo que con más celo ha conservado dentro de nuestros corazones, en espera de que se le reconozca.
- Se trata del regalo mediante le cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando así Él mismo el último paso de la salvación.
- Todos los pasos , excepto éste, los aprendemos siguiendo las instrucciones de su Voz.
- Pero al final es ÉL Mismo Quien viene y tomándonos en Sus Brazos hace que todas las telarañas de nuestro sueño desaparezcan.
- Su regalo de gracia es más que una simple respuesta.
- Pues, restaura las memorias que la mente que duerme había olvidado y toda la certeza acerca del significado del Amor.
- Dios ama a su Hij@.
- Pídele ahora que te proporcione los medios a través de los cuales este mundo desaparece, y primero vendrá la visión, y un instante más tarde el conocimiento.
- Pues en la gracia ves envolver al mundo con amor, y al miedo borrarse de todos los semblantes conforme los corazones se alzan y reclaman la luz como suya.
- ¿Qué queda ahora que pueda demorar la Cielo un sólo instante más?
- ¿Qué queda aun por hacer cuando tu perdón descansa sobre todas las cosas?
- Hoy es un día nuevo y santo, pues recibimos lo que se nos ha dado.
- Nuestra fe radica en el Dador, no en nuestra aceptación.
- Reconocemos nuestros errores, pero Aquel que no sabe de errores es Quien ha de responder a ellos, proporcionándonos los medios con los que podemos dejarlos atrás y elevarnos a Él con gratitud y amor.
- Y Él desciende para recibirnos, según nosotros nos acercamos a ÉL.
- Pues lo que Él nos ha preparado, Él lo da y nosotros los recibimos.
- Tal es su Voluntad, pues Él ama a Su Hijo.
- A Él elevamos nuestras oraciones hoy, devolviéndole tan sólo la palabra que Él nos dio a través de Su Propia Voz, Su Palabra, Su Amor:
- Tu gracia me es dada.
- La reclamo ahora.
- Padre, vengo a Ti.
- Y Tú vendrás a mí que te lo pido.
- pues soy el Hij@ que Tú amas.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
