«Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.»

- La santa Voluntad de tu Padre es que tú lo completes, y que tu Ser sea su hijo sagrado, por siempre puro como Él, creado del Amor y en él, preservado, extendiendo amor y creando en su nombre, por siempre uno con Dios y con tu Ser.
- Mas ¿qué sentido puede tener tal función en un mundo de envidia, odio y ataque?
- Tienes, por lo tanto, una función en le mundo de acuerdo a sus propias normas.
- Pues, ¿quién podría entender un lenguaje que está mucho más allá de lo que buenamente puede entender?
- El perdón es tu función aquí.
- No es algo que Dios haya creado, ya que es el medio por el que se puede erradicar lo que no es verdad.
- Pues, ¿qué necesidad tienen el Cielo de perdón?
- En la tierra, no obstante, tienes necesidad de los medios que te ayudan a abandonar las ilusiones.
- LA creación aguarda tu regreso simplemente para ser reconocida, no para ser íntegra.
- Lo que la creación es no puede ni siquiera concebirse en le mundo.
- No tiene sentido aquí.
- El perdón es lo que más se le asemeja aquí en la tierra.
- Pues al haber nacido en el Cielo carece de forma.
- Dios, sin embargo, creo a Uno con el poder de traducir a formas lo que no tiene formas en absoluto.
- Lo que Él hace es forjar sueños, pero de una clase tan similar al acto de despertar que la luz del día ya refulge en ellos, y los ojos que ya empiezan a abrirse contemplan los felices panoramas que esos sueños les ofrecen.
- El perdón contempla dulcemente todas las cosas que son desconocidas en el Cielo, las ve desaparecer, y deja al mundo como una pizarra limpia y sin marcas en la que la Palabra de Dios puede ahora reemplazar a los absurdos símbolos que antes estaban escritos allí.
- El perdón es el medio por el que se supera el miedo a la muerte, pues esta deja de ejercer su poderosa atracción y la culpabilidad desaparece.
- El perdón permite que el cuerpo sea percibido como lo que es: un simple recurso de enseñanza del que se prescinde cuando el aprendizaje haya terminado, pero que es incapaz de efectuar cambio alguno en el que aprende.
- La mente no puede cometer errores sin un cuerpo.
- No puede pensar que va a morir o ser víctima de ataques despiadados.
- La ira se ha vuelto imposible.
- ¡Dónde está el terror ahora?
- ¿Qué temores podrían aún acosar a los que han perdido la fuente de todo ataque, el núcleo de la angustia y la sede del temor?
- Sólo el perdón puede liberar a la mente de la idea de que el cuerpo es su hogar.
- Sólo el perdón puede restituir la paz que Dios dispuso para Su santo Hij@.
- Sólo el perdón puede persuadir al Hij@ a que contemple de nuevo su santidad.
- Una vez que la ira haya desaparecido, podrás percibir que a cambio de la visión de cristo y del don de la vista no se te pidió sacrificio alguno, y que lo único que ocurrió fue que una mente enferma y atormentada se liberó de su dolor.
- ¿Es esto indeseable?
- ¿Es algo de lo que hay que tener miedo?
- ¿O bien es algo que se debe anhelar, recibir con gratitud y aceptar jubilosamente?
- Somos uno, por lo tanto, no renunciamos a nada.
- Y Dios ciertamente nos ha dado todo.
- No obstante necesitamos el perdón para percibir que esto es así.
- Sin su benévola luz, andamos a tientas en la oscuridad usando la razón únicamente para justificar nuestra furia y nuestros ataques.
- Nuestro entendimiento es tan limitado que aquello que creemos comprender no es más que confusión nacida del error.
- Nos encontramos perdidos en las brumas de los sueños cambiantes y pensamientos temibles con los ojos herméticamente cerrados para no ver la luz, y las mentes ocupadas en rendir culto a lo que no está ahí.
- ¿Quién puede de nuevo nacer en Cristo sino quien ha perdonado a todos los que ve, o en los que piensa y se imagina?
- ¿Quién que mantenga a otro prisionero puede ser liberado?
- Un carcelero no puede ser libre, pues se encuentra atado al que tienen preso.
- Tiene que asegurarse de que no se escape, y así, pasa su tiempo vigilándolo.
- Y los barrotes que mantienen cautivo al preso se convierten en el mundo en el que su carcelero vive allí con él.
- Sin embargo de la liberación del preso depende de que el camino de la libertad quede despejado para los dos.
- Por lo tanto, no mantengas a nadie prisionero.
- Libera en vez de aprisionar, pues de esa manera quedas libre.
- Los pasos a seguir son muy sencillos.
- Cada vez que sientas un punzada de cólera, reconoce que sostienes un espada sobre tu cabeza.
- Y esta te atravesará o no dependiendo de si eliges estar condenado o ser libre.
- Así pues, toda persona que te tienta a sentir ira representa tu salvador de la prisión de la muerte.
- Por lo tanto, debes sentir agradecido en lugar de querer infringirle dolor.
- Se misericordios@ hoy.
- El Hij@ de Dios es digno de tu misericordia.
- Él es quien te pide que aceptes el camino de la libertad ahora.
- No te niegues a ello.
- El Amor que su Padre le profesa te lo profesa a ti también.
- Tu única función aquí en la tierra es perdonarlo, para que puedas volver a aceptarlo como tu Identidad.
- Él es tal como Dios lo creo.
- Y tú eres lo que él es.
- Perdónale ahora sus pecados y verás que eres uno con él.
Introducción a las lecciones 181-200 en el siguiente enlace: https://heresvida.wordpress.com/2020/09/26/introduccion-a-las-lecciones-181-200-un-curso-de-milagros/
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
