«Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama.».
1. El Perdón

- Padre, no puedo sino corresponder a tu amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tu me has dado todo Tu Amor.
- Tengo que corresponder a él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que en su benéfica luz, la mantienen inmaculada, amada, libre de miedo y con un porvenir en el que sólo se puede perfilar paz.
- ¡Cuán apacible es el camino por el que a tu amoroso Hij@ se le conduce hasta Ti!
- Herman@ mío, ahora hallamos esa quietud.
- El camino está libre y despejado.
- Ahora lo recogemos junt@s y en paz.
- Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.
- Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últimos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.
