«Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.»

- Tan sólo necesito contemplar aquello que parece herirme, y con absoluta certeza decirme a mi mism@: «La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto», para que de inmediato lo vea desaparecer.
- Tan sólo necesito tener presente que la Voluntad de Mi Padre para mí es felicidad, para darme cuenta que lo único que se me ha dado es felicidad.
- Tan sólo necesito recordar que el Amor de Dios rodea a Su Hij@ y mantiene su inocencia eternamente perfecta, para estar seguro de que me he salvado y que me encuentro para siempre a salvo en Sus Brazos.
- Yo soy el Hij@ que Él ama.
- Y me he salvado porque Dios en Su misericordia así lo dispuso.
- Padre, Tu Santidad es la mía.
- Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese parte de Ti para siempre.
- No hay culpabilidad o pecado en mi, puesto que no los hay en Ti.
