«La salvación depende de mi decisión».

- Padre, tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser dign@ de ella.
- Tú me creaste y me conoces tal como soy.
- Y aún así pusiste en mis manos la salvación de Tu Hij@ y dejaste que dependiera de mi decisión.
- ¡Cuán grande debe ser Tu amor por mí!
- y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hij@ en mis manos con la certeza de que aquel que es parte de Ti, y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo.
- Y así hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama nuestro Padre.
- Y cuán querido sigue siendo para Él Su Hij@, quien fue creado por Su Amor y en quien el Amor de Su Padre alcanza su plenitud.
