” Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.”

- Padre, hoy quiero oír sólo tu voz.
- Vengo a Ti en el más profundo de los silencios para oír Tu Voz y recibir Tu Palabra.
- No tengo otra oración que ésta: que me des la verdad.
- Y la verdad no es sino Tu Voluntad, que hoy quiero compartir Contigo
- Hoy no dejaremos que los pensamientos de ego dirijan nuestras palabras o acciones.
- Cuando se presenten, simplemente los observaremos con calma y luego los descartaremos.
- No deseamos las consecuencias que nos acarrearían.
- Por lo tanto, no elegimos conservarlos.
- Ahora se han acallado.
- Y en esa quietud, santificada por su Amor, Dios se comunica con nosotros y nos habla de nuestra voluntad, pues hemos decidido recordarle.
