“Lo único que veo es la mansedumbre de la creación.”

- Ciertamente no he comprendido el mundo, ya que proyecté sobre él mis pecados y luego me vi siendo el objeto de su mirada.
- ¿Qué feroces parecían!
- ¡Y cuán equivocado estaba al pensar que aquello que temía se encontraba en el mundo en vez de en mi propia mente!
- Hoy veo el mundo en la mansedumbre celestial con la que refulge la creación.
- En él no hay miedo.
- No permitas que ninguno de mis aparentes pecados nuble la luz celestial que refulge sobre el mundo.
- Lo que en él se refleja se encuentra en la Mente de Dios.
- Por lo tanto, puedo percibir la mansedumbre de la creación.
- En la quietud quiero contemplar el mundo, el cual refleja únicamente Tus Pensamientos, así como los míos.
- Concédaseme recordar que son los mismo, y veré la mansedumbre de la creación.
