“Te amo Padre, y amo también a Tu Hij@.”

- Mi gratitud hace posible que mi amor sea aceptado sin miedo.
- Y, de esta manera, se me restituye por fin mi Realidad.
- El perdón elimina todo cuanto se interponía en mi santa visión.
- Y me aproximo al final de todas las jornadas absurdas, las carreras locas y los valores artificiales.
- En su lugar, acepto lo que Dios establece como mío, seguro de que sólo mediante ello me puedo salvar, y de que atravieso el miedo para encontrarme con mi Amor.
- Padre, hoy vengo a ti porque no quiero seguir otro camino que no sea el Tuyo.
- Tú estás a mi lado.
- Tu camino es seguro.
- Y me siento agradecido por tus santos regalos: un santuario seguro y la escapatoria de todo lo que menoscabaría mi amor por Dios mi Padre y por Su santo Hij@.
Instrucciones para la Segunda Parte de Un Curso de Milagros
