«Y Dios Mismo enjugará mis lágrimas.»
8. ¿Qué es el Segundo Advenimiento?

- Padre, a menos que juzgue no puedo sollozar.
- Tampoco puedo experimentar dolor o sentirme abandonado o creer que no se me necesita en este mundo.
- Éste es mi hogar porque no lo juzgo, y, por lo tanto, es únicamente lo que Tú quieres que sea.
- Hoy lo quiero contemplar sin condenarlo, a través de ojos felices que el perdón haya liberado de toda distorsión.
- Hoy quiero ver Tu mundo en lugar del mío.
- Y me olvidaré de todas las lágrimas que he derramado, pues su fuente ha desaparecido.
- Padre, hoy no juzgaré Tu mundo.
- El mundo de Dios es un mundo feliz.
- Quienes lo contemplan pueden tan solo sumar a él su propia dicha y bendecirlo por ser causa de una mayor dicha para ellos.
- Llorábamos porque no entendíamos.
- Pero hemos aprendido que le mundo que veíamos era falso, y hoy vamos a contemplar el de Dios.
Instrucciones de la Segunda Parte de Un curso de Milagros
