«Dios es mi Fuente. No puedo ver separad@ de Él».

- La percepción no es un atributo de Dios.
- El ámbito de Dios es el del conocimiento.
- Sin embargo, Él ha creado al Espíritu Santo para que sirva de mediador entre la percepción y el conocimiento.
- Sin este vínculo con Dios, la percepción habría reemplazado al conocimiento en tu mente para siempre.
- Gracias a este vínculo con Dios, la percepción se transformará y se purificará en tal medida que te conducirá al conocimiento.
- Ésa es su función tal como la ve el Espíritu Santo.
- Por tanto, ésa es en verdad su función.
- En Dios no puedes ver.
- La percepción no tiene ninguna función en Dios, y no existe.
- Pero en la salvación , que es el proceso de erradicar lo que nunca fue, la percepción tiene un propósito sumamente importante.
- Habiéndola inventado el Hij@ de Dios para un propósito no santo, tiene que convertirse ahora en el medio a través del cual se le restaura su santidad en su conciencia.
- La percepción no tienen significado.
- Sin embargo, el Espíritu Santo le otorga un significado muy parecido al de Dios.
- Una percepción que ha sanado se convierte en el medio por el que el Hij@ de Dios perdona a su herman@, y, por ende, se perdona a sí mism@.
- No puedes ver separad@ de Dios porque no puedes estar separad@ de Dios.
- Todo lo que haces, lo haces en Él, porque todo lo que piensas, lo piensas con Su Mente.
- Si la visión es real, y es real en la medida en que comparte el propósito del Espíritu Santo, entonces no puedes ver separad@ de Dios.
- Hoy son necesarias tres sesiones de práctica de cinco minutos cada una.La primera debe hacerse lo más temprano que puedas; la segunda lo más tarde posible, y la tercera en el momento más oportuno y adecuado que las circunstancias y la buena disposición permitan.
- Al comienzo de estas sesiones repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados.
- Luego mira a tu alrededor brevemente, aplicando la idea específicamente a lo que veas.
- Cuatro o cinco objetos durante esta fase de la sesión de práctica serán suficientes.
- Podrías decir por ejemplo:
- Dios es mi Fuente. No puedo ver este «escritorio» separado de Él.
- Dios es mi Fuente. No puedo ver ese «cuadro» separado de Él.
- Si bien esta parte del ejercicio debe ser relativamente corta, asegúrate en esta fase de la práctica, seleccionar los objetos tan al azar como sea posible, sin controlar su inclusión ni su exclusión.
- Para la segunda fase, la más larga, cierra los ojos, repite la idea de hoy nuevamente, y luego deja que cualquier pensamiento pertinente que se te ocurra sea una aportación a la idea de hoy en tu propio estilo particular.
- pensamientos tales como:
- Veo a través de los ojos del perdón.
- Veo el mundo como un lugar bendito.
- El mundo me puede mostrar quien soy.
- Veo mis propios pensamientos, que son como los de Dios.
- Cualquier pensamiento que en mayor o menor medida esté directamente relacionado con la idea de hoy es adecuado.
- Los pensamientos no tienen que tener una relación obvia con la idea, pero tampoco deben oponerse a ella.
- Si ves que tu mente se distrae o si comienzas a notar la presencia de pensamientos que están en clara oposición a la idea de hoy, o si te resulta imposible pensar en algo, abre los ojos, repite la primera fase del ejercicio, y luego intenta de nuevo la segunda.
- No dejes trascurrir largos lapsos de tiempo en los que te enfrascas en pensamientos irrelevantes.
- Para evitar eso, vuelve a la primera fase del ejercicio cuantas veces sea necesario.
- Al aplicar la idea de hoy durante las sesiones de práctica mas cortas, la forma de la idea puede variar de acuerdo con las circunstancias y situaciones en las que te encuentres en el transcurso del día.
- Cuando estés con otra persona, por ejemplo, trata de acordarte de decirle silenciosamente:
- Dios es mi Fuente. No puedo verte separad@ de Él.
- Esta variación puede aplicarse tanto a personas desconocidas como a aquellas con las que crees que tienes una relación íntima.
- De hecho , evita a toda costa hacer distinciones de esta clase.
- Cuando estés con otra persona, por ejemplo, trata de acordarte de decirle silenciosamente:
- La idea de hoy también debe aplicarse en el trascurso del día a las diversas situaciones y acontecimientos que puedan presentarse, especialmente a aquellos que de alguna forma parezcan afligirte.
- A tal fin, aplica la idea de esta manera:
- Dios es mi Fuente. No puedo ver esto separad@ de Él.
- A tal fin, aplica la idea de esta manera:
- Si en ese momento no se presenta en tu conciencia ningún sujeto en particular, repite simplemente la idea en su forma original.
- Trata de no dejar pasar grandes lapsos de tiempo sin recordar la idea de hoy y, por ende, sin recordar tu función.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
