En este Segundo Repaso hoy abarcamos las siguientes ideas:
«Mi única función es la que Dios me dio.» (65)

- No tengo otra función salvo la que Dios me dio.
- Este reconocimiento me libera de todo conflicto porque significa que no puedo tener metas conflictivas.
- Al tener un solo propósito, siempre estoy segur@ de lo que debo hacer, de lo que debo decir y de lo que debo pensar.
- Toda duda no puede sino desaparecer cuando reconozco que mi única función es la que Dios me dio.
- Las aplicaciones más concretas de esta idea podrían hacerse con las siguientes variaciones.
- Mi percepción de esto no altera mi función.
- Esto no me confiere una función distinta de al que Dios me dio.
- No me valdré de esto para justificar una función que Dios no me dio.
«Mi función y mi felicidad son una.» (66)
- Todas las cosas que proceden de Dios son una .
- Proceden de la Unicidad y tienen que ser recibidas cual una sola.
- Desempeñar mi función es mi felicidad porque ambas cosas proceden de la misma Fuente.
- Y debo aprender a reconocer lo que me hace feliz, si es que he de encontrar la felicidad.
- Algunas variaciones útiles para aplicar concretamente esta idea podrían ser:
- Esto no puede separar mi felicidad de mi función.
- La unidad que existe entre mi felicidad y mi función no se ve afectada en modo alguno por esto.
- Nada, incluido esto, puede justificar la ilusión de que puedo ser feliz si dejo de cumplir mi función.
¿Que tal el repaso de hoy?
