En este Segundo Repaso hoy abarcamos las siguientes ideas:
«Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.» (79)

- Hoy quiero darme cuenta de que el problema es siempre alguna forma de resentimiento que quiero abrigar.
- Quiero comprender también que la solución es siempre un milagro al que le permito ocupar el lugar del resentimiento.
- Hoy quiero recordar la simplicidad de la salvación, reforzando la lección de que sólo hay un problema y sólo una solución.
- El problema es un resentimiento; la solución, un milagro.
- E invito a la solución cuando perdono la causa del resentimiento y le doy la bienvenida al milagro que entonces ocupa su lugar.
- Para las aplicaciones concretas de esta idea puedes usar las siguientes variaciones:
- Esto supone un problema para mi que quiero que se resuelva.
- El milagro que se encuentra tras este resentimiento lo resolverá por mí.
- La solución de este problema es el milagro que el problema oculta.
«Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto. (80)
- La única razón de que parezca tener problemas es que estoy usando el tiempo indebidamente.
- Creo que el problema ocurre primero, y que debe transcurrir cierto tiempo antes de que pueda resolverse.
- No veo el problema y la solución como acontecimientos simultáneos.
- Ello se debe a que aún no me he dado cuenta de que Dios ubicó la solución junto al problema, de manera que el tiempo no los pudiera separar.
- El Espíritu Santo me enseñará esto si se lo permito.
- Y comprenderé que es imposible que yo pudiera tener un problema que no se hubiese resuelto ya.
- Las siguientes variaciones de la idea de hoy resultan útiles para las aplicaciones concretas:
- No tengo que esperar a que esto se resuelva.
- La solución a este problema ya se me ha dado, si estoy dispuest@ a aceptarla.
- El tiempo no puede separar este problema de su solución.
