«Aceptaré el papel que me corresponda en el plan de Dios para la salvación.»

-
Hoy es un día de una consagración especial.
-
Hoy vamos a adoptar un postura firme en favor de un solo bando.
-
Nos vamos a poner de parte de la verdad y a abandonar las ilusiones.
-
No vacilaremos entre una cosa y otra, sino que adoptaremos una firme postura en favor de Dios.
-
Hoy nos vamos a consagrar a la verdad, y a la salvación como Dios la planeó.
-
No vamos a alegar que es otra cosa ni a buscarla donde no está.
-
La aceptaremos gustosamente tal como es, y desempeñaremos el papel que Dios nos asignó.
-
¡Qué dicha tener certeza!
-
Hoy dejamos de lado todas nuestras dudas y nos afianzamos en nuestra postura, seguros de nuestro propósito y agradecidos de que la duda haya desaparecido y la certeza haya llegado.
-
Tenemos una importante función que desempeñar y se nos ha provisto de todo cuanto podamos necesitar para alcanzar la meta.
-
Ni una sola equivocación se interpone en nuestro camino.
-
Hemos sido absueltos de todo error.
-
Hemos quedado limpios de todos nuestros pecados al habernos dado cuenta de que no eran sino errores.
-
Quienes están libres de culpa no tienen miedo, pues están a salvo y reconocen su seguridad.
-
No recurren a la magia, ni ingenian posibles escapatorias de amenazas imaginarias y desprovistas de realidad.
-
Descansan en la serena certeza de que llevarán a cabo lo que se les encomiende hacer.
-
No ponen en duda su propia capacidad porque saben que cumplirán debidamente su función en el momento y lugar perfecto.
-
Ell@s adoptaron la postura que nosotros vamos a adoptar hoy, a fin de que pudiésemos compartir su certeza y aumentarla mediante nuestra aceptación.
-
Todas las personas que adoptaron la postura que hoy vamos a adoptar nosotr@s estarán a nuestro lado y nos transmitirán gustosamente todo cuanto aprendieron, así como todos su logros.
-
Quienes todavía no están seguros también se unirán a nosotr@s y, al compartir nuestra certeza, la reforzarán todavía más.
-
Y quienes aún no han nacido, oirán la llamada que nosotr@s hemos oído, y la contestarán cuando hayan venido a elegir de nuevo.
-
Hoy no elegimos solo para nosotr@s.
-
¿No vale la pena acaso dedicar cinco minutos de tu tiempo cada hora a cambio de poder aceptar la felicidad que Dios te dio?
-
¿No vale la pena acaso dedicar cinco minutos de tu tiempo cada hora a fin de reconocer cuál es tu función especial aquí?
-
¿Qué son cinco minutos si a cambio de ellos puedes recibir algo tan grande que es inconmensurable?
-
Has hecho por lo menos mil tratos en los que saliste perdiendo.
-
He aquí una oferta que garantiza tu total liberación de cualquier clase de dolor y una dicha que no es de este mundo.
-
Puedes intercambiar una pequeña parte de tu tiempo por paz interior y certeza de propósito con la promesa de que triunfarás.
-
Y puesto que el tiempo no tienen significado, se te está dando a cambio de nada.
-
He aquí un trato en el que no puedes perder.
-
Y lo que ganas es en verdad ilimitado.
-
Ofrécele hoy tu modesta dádiva de cinco minutos cada hora.
-
Él impartirá a las palabras que utilices al practicar con la idea de hoy la profunda convicción y firmeza de las que tu careces.
-
Sus palabras se unirán a las tuyas y harán de cada repetición de la idea de hoy una absoluta consagración, hecha con fe tan perfecta y segura como la que Él tiene en tí.
-
La confianza que Él tiene en tí impartirá luz a todas las palabras que pronuncies, e irás más allá de su sonido a lo que verdaderamente significan.
-
Hoy practicas con Él mientras dices:
-
Aceptaré el papel que me corresponde en le plan de Dios para la salvación.
-
-
En cada uno de los períodos de cinco minutos que pases con Él, Él aceptará tus palabras y te las devolverá radiantes de una fe y confianza tan grandes e inquebrantables que iluminarán el mundo con esperanza y felicidad.
-
No dejes pasar una sola oportunidad de ser feliz receptor de sus regalos, para que a tu vez puedas dárselos hoy al mundo.
-
Ofrécele las palabras y Él se encargará del resto.
-
Él te ayudará a entender tu función especial.
-
Él allanará el camino que te conduce a la felicidad, y la paz y la confianza serán Sus regalos, Su respuesta a tu palabras.
-
Él responderá con toda Su fe, dicha y certeza que lo que dices es verdad.
-
Y entonces gozarás de la misma convicción de que goza Aquel que conoce tu función en la tierra así como en el Cielo.
-
-
Él estará contigo durante cada sesión de práctica que compartas con Él, e intercambiará cada instante de tiempo que le ofrezcas por intemporalidad y paz.
-
Pasa la hora preparándote felizmente para los próximos cinco minutos que vas a volver a pasar con Él.
-
Repite la idea de hoy mientras esperas la llegada de ese feliz momento.
-
Repítela a menudo, y no te olvides de que cada vez que lo haces, preparas a tu mente para el feliz momento que se acerca.
-
Y cuando la hora haya transcurrido y Él esté ahí un vez más para pasar otro rato contigo, siéntete agradecid@ y deja a un lado toda tarea mundana, pensamiento insignificante o idea restrictiva, y pasa un feliz rato en Su compañía otra vez.
-
Dile una vez más que aceptas el papel que Él quiere que asumas y que te ayudará a desempeñar, y Él hará que estés segur@ de que deseas tomar esa decisión, la cual Él ya ha tomado contigo y tú con Él.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
