
- El pecado es demencia.
- Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad.
- Y al estar loca la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está.
- el pecado dotó la cuerpo con ojos, pues, ¿quién iba a querer contemplar los que están libres de pecado?
- ¿Para qué iban a querer la vista , el sonido o el tacto?
- ¿Quién iba a querer oír o intentar asir?
- ¿Qué necesidad iban a tener los sentidos?
- Usar los sentidos es no saber.
- Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.
- El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma.
- Su propósito es luchar.
- Más el objetivo por el que lucha puede cambiar.
- Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo.
- Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para sustituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía.
- La verdad puede ser su objetivo, tanto como las mentiras.
- Y así los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.
- El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos.
- Las ilusiones son la «prueba» de que lo que no es real lo es.
- El pecado «prueba» que el Hij@ de Dios es malvado, que la intemporalidad tienen que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte.
- Y Dios Mismo ha perdido al Hij@ que ama, y de lo único que puede valerse para alcanzar Su Plenitud es la corrupción; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha quedado extinta para siempre.
- Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador.
- Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños.
- El Hij@ de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte.
- Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.
- ¿Hasta cuando, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado?
- ¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos?
- ¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar?
- ¿Hoy quizá?
- El pecado no existe.
- La creación no ha cambiado.
- ¿Deseas aun seguir demorando tu regreso al cielo?
- ¿Hasta cuando santo Hij@ de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?
Instrucciones Segunda Parte de un Curso de Milagros
