«Dame tu bendición, sant@ Hijo de Dios.»

- Hoy vamos a practicar de manera diferente, y a pronunciarnos en contra de nuestra ira de modo que nuestros temores puedan desaparecer y darle cabida al amor.
- He aquí la salvación, en las simples palabras que practicamos la idea de hoy.
- He aquí la respuesta a toda tentación, pues jamás puede dejar de darle la bienvenida al Cristo allí donde antes imperaban la ira y el miedo.
- Aquí se consuma la Expiación, el mundo se transpone sin riesgo alguno y el Cielo queda restaurado.
- He aquí la respuesta que te da la Voz que habla por Dios.
- La condición natural del la mente es una abstracción total.
- Mas un aparte de ella se ha vuelto antinatural.
- No ve todo como si fuese uno solo.
- Sino que ve únicamente fragmentos del todo, pues sólo de esta maera puede forjar el mundo parcial que tú ves.
- El propósito de la vista es mostrarte aquello que deseas ver.
- Todo lo que oyes le trae a la mente únicamente los sonidos que esta desea oír.
- Así fue como surgió lo concreto.
- Y ahora son las cosa concretas las que tenemos que usar en nuestras prácticas.
- Se las entregamos al Espíritu Santo, de manera que Él las pueda utilizar para un propósito diferente del que nosotros le conferimos
- Él sólo se puede valer, para instruirnos, de lo que nosotros hicimos, pero de una perspectiva diferente, a fin de que podamos ver otro propósito en todo.
- Un hermano es todos los hermanos.
- Y en cada mente se encuentran todas las mentes, pues todas las mentes son una.
- Esta es la verdad
- No obstante, ¿aclaran estos pensamientos el significado de la creación?
- ¿te brindan estas palabras perfecta claridad?
- ¿Qué parecen ser sino sonidos huecos; bellos tal vez, correctos en le sentimiento que expresan aunque fundamentalmente incomprendidos e incomprensibles?
- La mente que se enseñó a sí misma a pensar de manera concreta ya no puede aprehender la abstracción en el sentido del abarcamiento total que ésta representa.
- Necesitamos poder ver un poco para poder aprender mucho.
- Nos parece que s el cuerpo el que coarta nuestra libertad, el que nos hace sufrir y el que finalmente acaba con nuestras vidas.
- Sin embargo, los cuerpos no sino símbolos de una forma específica de miedo.
- El miedo desprovisto de símbolos no suscita respuesta alguna, pues los símbolos pueden representar lo que no tienen sentido.
- El amor, al ser verdad, no tiene necesidad de símbolos.
- pero el miedo, al ser falso, se aferra a lo concreto.
- Los cuerpos atacan , las mentes no.
- Este pensamiento nos hace pensar sin duda en el texto, en le que se subraya con frecuencia.
- Esta es la razón por la que los cuerpos se convierten tan fácilmente en símbolos del miedo.
- Se te ha instado en innumerables ocasiones a que mires más allá del cuerpo, pues lo que este ve es el símbolo del «enemigo» del amor que la visión de Cristo no ve.
- El cuerpo es el blanco del ataque, ya que nadie piensa que lo que odia sea la mente.
- Sin embargo ¿qué otra cosa sino la mente le ordena la cuerpo que ataque?
- ¿Qué otra cosa podría ser la sede del miedo sino lo que piensa en le miedo?
- El odio es algo concreto.
- Tiene que tener un blanco
- Tiene que percibir un enemigo de tal forma que éste se pueda tocar, ver, oír y finalmente matar.
- Cuando el odio se posa sobre algo, exige su muerte tan inequívocamente como la Voz de Dios proclama que la muerte no existe.
- El miedo es insaciable y consume todo cuanto sus ojos contemplan, y al verse a sí mismo en todo se siente impulsado contra sí mismo y destruirse.
- Quien ve a su hermano como un cuerpo lo está viendo como símbolo del miedo.
- Y lo atacará, pues lo que contempla es su propio miedo proyectado fuera de sí mismo, listo para atacar, y pidiendo a gritos volver a unirse a él otra vez.
- No subestimes la intensidad de la furia que puede producir el miedo que ha sido proyectado.
- Chilla de rabia y da zarpazos en el aire deseando frenéticamente echarle mano a su hacedor y devorarlo.
- Esto es lo que contemplan los ojos del cuerpo en uno que el Cielo tiene en gran estima, los ángeles aman y Dios creó perfecto.
- Ésta es u realidad.
- Y en la visión de Cristo su hermosura se ve reflejada de una manera tan santa y tan bella que apenas podría contener el impulso de arrodillarte a sus pies.
- Mas en lugar de ello tomarás su mano, pues tú eres semejante a él en la visión que lo ve así.
- El ataque que lanzas contra él es lo que es tu enemigo, pues te impide percibir que en sus manos está tu salvación.
- Pídele únicamente eso y él te la dará.
- No le pidas que sea el símbolo de tu miedo.
- ¿Pedirías acaso que el amor se destruyese a sí mismo?
- ¿O preferirías que que te fuese revelado y te que te liberase?
- Hoy vamos a practicar de una manera que ya hemos intentado antes.
- Ya estás más preparad@, y hoy te acercarás más a la visión de Cristo.
- Si te propones alcanzarla, hoy lo lograrás.
- Y una vez que la hayas alcanzado no estarás dispuesto a aceptar los testigos que convocan los ojos del cuerpo.
- Lo que verás te traerá con su cántico el recuerdo de melodías ancestrales.
- El Cielo no se ha olvidado de ti.
- ¿No te gustaría acordarte de él?.
- Selecciona a un hermano para que sea el símbolo de los demás y pídele la salvación.
- Visualízalo primero tan claramente como puedas, de la misma manera en que estás acostumbrad@ a verlo.
- Observa su rostro, sus pies , sus manos, su ropa.
- Obsérvalo sonreír, y ve los gestos que le has visto hacer tan a menudo que ya te resultan familiares
- Luego piensa en esto: lo que estás viendo ahora te impide ver a aquel que te puede perdonar todos tus pecados, arrancar con sus sagradas manos los clavos que atraviesan las tuyas y quitar de tu ensangrentada frente la corona de espinas que tú mism@ te pusiste.
- Pídele lo siguiente para que él pueda liberarte:
- Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.
- Quiero contemplarte con los ojos de Cristo, y ver en ti mi perfecta impecabilidad.
- Y Aquel a Quien has invocado te responderá.
- Pues oirá en ti la Voz que habla por Dios y te responderá con la tuya.
- Contempla ahora a aquel tan sólo habías visto como carne y hueso, y reconoce que Cristo ha venido a ti.
- La idea de hoy es la manera de escaparte del miedo y la ira.
- Cerciórate de repetirla inmediatamente en caso de sentir la tentación de atacar a un hermano y de percibir en él el símbolo de tu miedo.
- Y lo verás cambiar súbitamente de enemigo a salvador, de demonio a Cristo.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
