«La muerte no existe. El Hij@ de Dios es libre».

- La muerte es un pensamiento que adopta muchas formas, las cuales a menudo no se reconocen.
- La muerte puede manifestarse en forma de tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza, preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas en las que le deseo de ser como no eres pueda venir a tentarte.
- Todos ésos pensamientos no son sino reflejos de la veneración que se les rinde a la muerte como salvadora y portadora de la liberación.
- En cuanto que encarnación del miedo, anfitrión del pecado, dios de los culpables y señor de toda ilusión y engaño, el pensamiento de la muerte parece ser muy poderoso.
- Pues parece encerrar todas las cosas vivientes en sus marchitas manos y a todos los deseos y esperanzas en su puño funesto, así como percibir toda menta únicamente a través de sus ojos invidentes.
- Los débiles, los indefensos, así como los enfermos se postran ante su imagen, al pensar que sólo ella es real, inescapable y digna de su confianza.
- Pues la muerte es lo único que inevitablemente llegará.
- Todas las cosas excepto la muerte parecen ser inciertas y perderse demasiado pronto independientemente de cuan difícil haya sido adquirirlas.
- Ninguna de ellas parece ofrecernos seguridad con respecto a lo que nos ha de brindar, y son propensas a defraudar esperanzas que una vez nos hicieron abrigar y a dejar tras sí un mal sabor de boca, en lugar de aspiraciones y sueños.
- Pero con la muerte se puede contar.
- Pues vendrá con pasos firmes cuando haya llegado su hora.
- Jamás cesará de tomar todo lo que tienen vida como rehén.
- ¿Te postrarías ante ídolos como éste?
- Aquí la fortaleza y el poderío de Dios mismo se perciben dentro de un ídolo hecho de barro.
- Aquí se proclama que lo opuesto a Dios es señor de toda la creación, más fuerte que la Voluntad de Dios por la vida, o que la infinitud del amor y la perfecta e inmutable constancia del Cielo.
- Aquí por fin se derrota la Voluntad del Padre y del Hij@; y se entierra bajo la lápida que la muerte ha colocado sobre el cuerpo del santo Hij@ de Dios.
- Impío ahora debido a la derrota, el Hij@ de Dios se ha convertido en lo que la muerte quiere hacer de él.
- En su epitafio, que la muerte ha escrito, no se menciona su nombre, pues ha pasado a ser polvo.
- En él sólo se menciona lo siguiente: «Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto».
- Y esto es lo que la muerte escribe una y otra vez, mientras sus veneradores asienten, y postrándose con sus frentes en el suelo, susurran llenas de miedo que así es.
- Es imposible venerar a la muerte en cualquiera de las formas que adopta, y al mismo tiempo seleccionar unas cuantas que no favoreces y que incluso deseas evitar, mientras sigues creyendo en el resto.
- Pues la muerte es total.
- O bien, todas las cosas mueren, o bien, todas viven y no pueden morir.
- En ésto no hay términos medios.
- Pues aquí nos encontramos de nuevo ante algo que es obvio y que debemos aceptar si queremos gozar de cordura: lo que contradice totalmente un pensamiento no puede ser verdad, a menos que se haya demostrado la falsedad de su opuesto.
- LA idea de que Dios ha muerto es algo tan descabellado que incluso a los dementes les resulta difícil creerlo.
- Pues implica que Dios estuvo vivo una vez y que de alguna manera murió, aparentemente asesinado por quienes no querían que sobreviviese.
- Al ser la voluntad de éstos mas fuerte, pudo vencer a la suya y, de esta manera, la vida eterna sucumbió ante la muerte.
- Y al morir el Padre, murió también el hij@.
- Puede que los que veneran la muerte tengan miedo.
- Sin embargo, ¿pueden ser realmente temibles estos pensamientos?
- Si se diesen cuenta de que eso es lo que creen, se liberarían de inmediato.
- Ésto es lo que tú les vas a mostrar hoy.
- La muerte no existe, y renunciamos a ella en todas sus formas, por la salvación de ellos, así como por la nuestra.
- Dios no creó la muerte.
- Cualquier forma que adopte, por lo tanto, tienen que ser una ilusión.
- Esta es la postura que hoy adoptamos.
- Y se nos concede poder mirar allende la muerte, y ver la vida que se encuentra más allá.
- Padre nuestro bendice hoy nuestros ojos.
- Somos tus Emisari@s y deseamos contemplar el glorioso reflejo de tu amor que refulge en todas las cosas.
- Vivimos y nos movemos únicamente en ti.
- No estamos separados de tu vida eterna.
- La muerte no existe, pues la muerte no es Tu Voluntad.
- Y moramos allí donde Tú nos ubicaste, en la vida que compartimos Contigo y con toda cosa viviente, para ser como Tú y parte de Ti para siempre.
- Aceptamos Tus Pensamientos como nuestros, y nuestra voluntad es una con la Tuya eternamente.
- Amén
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
