«Ahora somos uno con Aquél que es nuestra fuente.»

- ¿En qué otro momento sin ahora mismo puede reconocerse la verdad?
- El presente es el único tiempo que hay.
- Y así, hoy, en este mismo instante, ahora mismo, podemos contemplar lo que se encuentra ahí eternamente, no ante nuestra vida sino ante los ojos de Cristo.
- Él mira más allá del tiempo y ve la eternidad representada allí.
- Él oye los sonidos que engendra el insensato y ajetreado mundo, aunque muy levemente.
- Pues más allá de ellos Él oye el himno del cielo y la voz que habla por Dios con más claridad, con más sentido y más de cerca.
- El mundo desaparece fácilmente ante su vista.
- Sus sonidos se vuelven más tenues.
- Una melodía procedente de mucho más allá del mundo se vuelve más clara: una Llamada Ancestral a la que Cristo da una respuesta ancestral.
- Tú reconocerás tanto una como la otra, pues no son sino tu propia respuesta a la llamada que te hace tu Padre.
- Cristo responde por ti, haciéndose eco de tu Ser, usando tu voz para dar su jubiloso consentimiento y aceptando tu liberación por ti.
- ¡Cuán santas son tus prácticas de hoy, al darte Cristo su visión, al oír por ti y al contestar en tu nombre la Llamada que Él oye!
- ¡Cuán serenos con los momentos que pasas con Él, más allá del mundo!
- ¡Cuán fácilmente te olvidas de todos tus aparentes pecados y dejas de recordar todos tus pesares!
- En este día se dejan de lado las aflicciones, pues a ti que hoy aceptas los dones que él te da, te resultan claros los sonidos y las vistas procedentes de aquellos que están más cerca de ti que el mundo.
- Hay un silencio que le mundo no puede perturbar.
- Hay una paz ancestral que llevas en tu corazón y que no has perdido.
- Hay en ti una sensación de santidad que el pensamiento de pecado jamás ha mancillado.
- Hoy recordarás todo esto.
- La fe con la que practiques hoy te aportará recompensas tan grandes y tan radicalmente diferentes de las cosas que antes perseguías, que sabrás que ahí estará tu tesoro y tu descanso.
- Éste es el día en el que todas las vanas imaginaciones se descorren como si de una cortina se tratase, para revelar lo que se encuentra tras ellas.
- Ahora se hace visible lo que realmente está ahí, mientras que todas las formas que parecían ocultarlo simplemente se sumergen en la nada.
- Ahora se recupera el equilibrio, y la balanza del juicio se deja en manos de Aquel que juzga correctamente.
- Y mediante Su juicio, se desplegará ante tus ojos un mundo de perfecta inocencia.
- Ahora lo contemplarás con los ojos de Cristo.
- Ahora su transformación te resultará evidente.
- Herman@, éste es un día sagrado para el mundo.
- La visión que se te ha concedido, la cual procede de mucho más allá de todas las cosas del mundo, las contempla ahora bajo una nueva luz.
- Y lo que ves se convierte en la curación y en la salvación del mundo.
- Tanto lo valiosos como lo insignificante se percibe y se reconoce tal como es.
- Y lo que es digno de tu amor, recibe tu amor, y no queda nada que puedas temer.
- Hoy no juzgaremos.
- No recibiremos sino aquello que nos llega procedente de un juicio que se emitió desde más allá del mundo.
- Nuestras prácticas hoy se convierten en un regalo de gratitud por nuestra liberación de la ceguera y de la aflicción.
- Todo cuanto veamos no hará sino aumentar nuestra dicha, pues su santidad refleja la muestra.
- Nos alzamos perdonados ante los ojos de Cristo, tal como el mundo se alza perdonado ante los nuestros.
- Bendecimos el mundo al contemplarlo en la luz en la que nuestro Salvador nos contempla a nosotros, y le ofrecemos la libertad que se nos ha dado a través de Su visión redentora, no a través de la nuestra.
- Descorre la cortina durante tus prácticas renunciando simplemente a todo lo que crees desear.
- Guarda tus frívolos tesoros, y deja un espacio limpio y despejado en tu mente donde Cristo pueda venir a ofrecerte el tesoro de la salvación.
- Él necesita tu santísima mente para salvar al mundo.
- ¿Acaso no es éste propósito digno de ser tu objetivo?
- ¿No es la visión de cristo al go digno de procurarse en lugar de todos los objetivos mundanos que no producen ninguna satisfacción?
- No dejes que este día transcurra sin que los regalos que tiene reservados para ti reciban tu aprobación y aceptación.
- Si los reconoces, podemos cambiar el mundo.
- Tal vez no puedas ver el valor que tu aceptación de ellos le ofrece al mundo.
- Pero sin duda quieres esto: poder cambiar todo sufrimiento por dicha hoy mismo.
- Practica con fervor y éste será tu regalo.
- ¿Iba Dios a engañarte?
- ¿Podría dejar Él de cumplir Su promesa?
- ¿Le negarías lo poco que se te pide cuando Sus Manos le ofrecen a Su Hijo la salvación en su totalidad?
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de Hoy?
