«Dios va conmigo dondequiera que yo voy».

- Con el tiempo la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todas las personas que se consideran separadas.
- La depresión es una consecuencia inevitable de la separación, como también lo es la ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.
- Las personas que se consideran «separadas» han inventado muchos remedios para lo que, según ellos, son los «males del mundo».
- Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema.
- Los efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real.
- La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre.
- Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus manifestaciones.
- En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo.
- Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufría debido a la lealtad que le tenía.
- Jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas.
- Jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas.
- Jamás puedes estar sol@ porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú vas.
- Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera que tú vas.
- Comprendemos que no creas nada de esto.
- ¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves?
- Hoy intentaremos atravesar esa oscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más allá.
- Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga.
- Por la mañana a ser posible, tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados.
- Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente.
- No trates de pensar en nada en particular.
- Trata, en cambio, de experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los pensamientos vanos del mundo.
- Trata de llegar hasta lo mas profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.
- De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda.
- Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados.
- Estás tratando de llegar más allá de todo ello.
- Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la realidad.
- Es perfectamente posible llegar a Dios.
- De hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo.
- Podría decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo.
- El camino quedará despejado, si realmente crees que ello es posible.
- Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito.
- A medida que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica.
- No obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.
- Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados.
- Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras.
- Concéntrate en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa protección que te rodea.
- Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo a dondequiera que tú vas.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
