«Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo».

- La idea de hoy combina dos pensamientos muy poderosos, ambos de gran importancia.
- Plantea también una relación de causa y efecto que explica por qué tus esfuerzos por alcanzar la meta del curso no pueden ser en vano.
- Verás por qué esa es la Voluntad de Dios.
- Es Su fortaleza, no la tuya, la que te da poder.
- Y es Su regalo, no el tuyo, el que te ofrece visión.
- Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que Él da, es verdaderamente dado.
- Esto quiere decir que lo puedes recibir en cualquier momento o lugar, dondequiera que estés y en cualquier circunstancia en la que te encuentres.
- Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar.
- No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto
- Tal es la fortaleza de Dios.
- Tales son Sus dones.
- Hoy llevaremos a cabo dos sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada una; una tan pronto como te despiertes y la otra, lo más cerca posible de la hora de irte a dormir.
- Es mejor, no obstante, esperar hasta que puedas sentarte tranquilamente por tu cuenta en un momento en que te sientas list@, que preocuparte de la hora en sí.
- Da comienzo a estas sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy lentamente mientras miras a tu alrededor.
- Luego cierra los ojos y repite la idea otra vez, aún más despacio que antes.
- Después de eso, trata de no pensar en nada, excepto en los pensamientos que se te ocurran relacionados con la idea de hoy.
- Puedes pensar por ejemplo:
- La visión tiene que ser posible. Dios da verdaderamente.
- Los regalos que Dios me ha hecho tienen que ser míos porque Él me los dio.
- Cualquier pensamiento que esté claramente relacionado con la idea de hoy es adecuado.
- De hecho, tal vez te asombre la cantidad de entendimiento relacionado con el curso que algunos de tus pensamientos reflejan.
- Déjalos que te vengan sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes.
- Es posible también que llegue un punto en el que parece que no te van a venir más pensamientos a la mente.
- De ocurrir tales interferencias, abre los ojos y repite el pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor, después ciérralos, repite la idea otra vez, y continúa buscando en tu mente pensamientos afines.
- Recuerda no obstante, que en conexión con los ejercicios de hoy no es apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos afines.
- Trata simplemente de hacerte a un lado y de dejar que te vengan a la mente por su cuenta.
- Si esto te resulta difícil, es mejor pasar la sesión de práctica alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos abiertos y luego con los ojos cerrados, que esforzarte por encontrar pensamientos adecuados.
- No hay límite en el número de sesiones de práctica cortas que podrían resultarte beneficiosas hoy.
- La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte que estás estudiando un sistema de pensamiento unificado que no carece de nada que sea necesario, y en el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.
- Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante el trascurso del día, más a menudo estarás recordando que el objetivo del curso es importante para ti y que no lo has olvidado.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
