«Los milagros se ven en la luz.»

- Es importante recordar que los milagros y la visión van necesariamente de la mano.
- Esto necesita repetirse una y otra vez.
- Es una de las ideas centrales de tu nuevo sistema de pensamiento, y de la percepción a la que da lugar.
- El milagro está siempre aquí.
- Tu visión no causa su presencia, ni su ausencia es el resultado de que no veas.
- Es únicamente tu conciencia de los milagros la que se ve afectada.
- Los verás en la luz, más no los verás en la oscuridad.
- Para ti, pues, la luz es crucial.
- Mientras sigas en la oscuridad no podrás ver el milagro.
- Por lo tanto, estarás convencid@ de que no está ahí.
- Esto se deriva de las mismas premisas de las que procede la oscuridad.
- Negar la luz hace que te resulte imposible percibirla.
- No percibir la luz es percibir la oscuridad.
- La luz entonces no te sirve de nada, a pesar de que está ahí.
- No la puedes usar porque su presencia te es desconocida.
- Y la aparente realidad de la oscuridad hace que la idea de la luz no tenga sentido.
- Si te dijera que lo que no ves se encuentra ahí , ello te parecería una locura
- Es muy difícil llegar a convencerse de lo que en verdad es una locura es no ver lo que se encuentra ahí, y , en su lugar, ver lo que no está ahí.
- Tú no dudas de que los ojos del cuerpo puedan ver.
- Tú no dudas de la realidad de las imágenes que te muestran.
- Tienes absoluta fe en la oscuridad, no en la luz.
- ¿Cómo se puede invertir ésto?
- Tú no lo podrías hacer sol@, pero no estás sol@ en esto.
- Tus esfuerzos, por insignificantes que sean, están fuertemente respaldados.
- Solo con que te percatases de cuán grande es esa fortaleza, tus dudas desaparecerían.
- Hoy dedicaremos el día a tratar de que sientas esa fortaleza.
- Cuando hayas sentido la fortaleza que mora en ti, la cual pone fácilmente a tu alcance todos los milagros, dejarás de dudar.
- Los milagros que tu sensación de debilidad ocultan se harán patentes de inmediato en tu conciencia una vez que sientas la fortaleza que mora en ti.
- Reserva diez minutos en tres ocasiones de hoy para tener un rato de quietud en el que trates de dejar atrás tu debilidad.
- Esto se puede lograr fácilmente si te das instrucciones a ti mism@ de que no eres un cuerpo.
- La fe se canaliza hacía lo que deseas, y tú diriges la mente en conformidad con ello.
- Tu voluntad sigue siendo tu maestr@, y dispone de toda la fortaleza necesaria para hacer lo que desea.
- Puedes escaparte del cuerpo si así lo decides.
- Puedes experimentar la fortaleza que mora en ti.
- Comienza las sesiones de práctica más largas con esta declaración que entraña un auténtica relación de causa y efecto.
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- Los milagros se ven en la luz.
- Los ojos del cuerpo no perciben la luz
- Mas yo no soy un cuerpo. ¿Qué soy entonces?
- La pregunta con la que finaliza esta declaración es crucial para los ejercicios de hoy.
- Lo que piensas que eres es una creencia que debe ser erradicada.
- Pero lo que realmente eres es algo que tiene que serte revelado.
- La creencia de que eres un cuerpo necesita ser corregida, ya que es un error.
- La verdad de lo que eres apela la fortaleza que mora en ti para que lleve a tu conciencia lo que el error oculta.
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- Si no eres un cuerpo, ¿qué eres entonces?
- Necesitas hacerte consciente de lo que Espíritu Santo utiliza para reemplazar en tu mente la imagen de que eres un cuerpo.
- Necesitas sentir algo en lo que depositar tu fe a medida que la retiras del cuerpo.
- Necesitas tener una explicación real de otra cosa, algo más sólido y seguro; algo más digno de tu fe y que realmente esté ahí.
- Si no eres un cuerpo, ¿qué eres entonces?
- Hazte esta pregunta honestamente, y dedica después varios minutos a dejar que los pensamientos erróneos que tienes acerca de tus atributos sean corregidos y a que sus opuestos ocupen su lugar.
- Puedes decir, por ejemplo:
- No soy débil, sino fuerte.
- No soy inútil, sino alguien todopoderoso.
- No estoy limitad@, sino que soy ilimitad@.
- No tengo dudas, sino seguridad.
- No soy una ilusión, sino algo real.
- No puedo ver en la oscuridad, sino en la luz.
- En la segunda parte de tu sesión de práctica, trata de experimentar estas verdades acerca de ti mism@.
- Concéntrate en especial en la experiencia de fortaleza.
- Recuerda que toda sensación de debilidad está asociada con la creencia de que eres un cuerpo, la cual es una creencia errónea y no merece que se tenga fe en ella.
- Deja de tener fe en ella, aunque solo sea por un instante.
- A medida que avancemos te irás acostumbrando a tener fe en lo que es mas valioso en ti.
- Relájate durante el resto de la sesión de práctica, confiando en tus esfuerzos, por insignificantes que sean, tienen todo el respaldo de la fortaleza de Dios y de todos sus Pensamientos.
- De Ellos es de donde procederá tu fortaleza.
- A través de su fuerte respaldo es como sentirás la fortaleza que mora en ti.
- Dios y todos sus Pensamientos se unen a ti en esta sesión de práctica, en la que compartes un propósito semejante al de Ellos.
- De Ellos es la luz en la que verás los milagros porque Su fortaleza es tuya.
- Su fortaleza se convierte en tus ojos para que puedas ver.
- Cinco o seis veces por hora, a intervalos razonablemente regulares, recuérdate a ti mism@ que los milagros se ven en la luz.
- Asegúrate también de hacerle frente a cualquier tentación con la idea de hoy.
- La siguiente variación podría resultarte útil para este propósito especial:
- Los milagros se ven en la luz.
- No voy a cerrar los ojos por causa de esto.
¿Cómo te has sentido con el ejercicio de hoy?
