«Comparto con Dios Su voluntad de que yo sea feliz.»

- Tú no quieres sufrir.
- Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas.
- Esta creencia, no obstante ha quedado sin duda quebrantada ahora, por lo menos lo suficiente como para permitirme ponerla en duda y empezar a sospechar que en realidad no tiene sentido.
- Aún no ha desaparecido, más ya no tiene las raíces que en un tiempo las sujetaban con firmeza a los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.
- Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre, y nos damos cuenta que el dolor no tiene objeto, ni causa, ni poder alguno con que lograr nada
- No puede aportarte nada en absoluto.
- No te ofrece nada y no existe.
- Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él.
- Has sido esclav@ de algo que no es nada.
- Sé libre hoy de unirte a la Feliz Voluntad de Dios.
- Durante varios días continuaremos dedicando nuestras sesiones de práctica a llevar a cabo ejercicios que han sido diseñados para ayudarte a encontrar la felicidad que la Voluntad de Dios ubicó en ti.
- Ahí se encuentra tu hogar y tu seguridad.
- Ahí se encuentra tu paz y ahí no hay miedo.
- Ahí se encuentra la salvación.
- Ahí por fin encuentras descanso.
- Da comienzo hoy a tus sesiones de práctica con esta declaración de que aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti:
-
- Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.
- Y acepto ahora mi felicidad como mi función.
- Busca entonces esa función en lo más recóndito de tu mente, pues está ahí, esperando tan sólo tu decisión.
- No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta que esa es tu decisión y que comparte con Dios Su Voluntad.
-
- Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad.
- No tienes por qué ser menos amoroso con el Hijo de Dios que Aquel cuyo Amor lo creó tan amoroso como Él Mismo.
- Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mism@ que ahora has aceptado la felicidad como tu única función aquí.
- Y ten por seguro que al hacer esto te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
