Estoy disgustad@ porque veo un mundo que no tiene significado.

- La importancia de esta idea radica en el hecho de que contiene la corrección de una importante distorsión de percepción.
- Piensas que lo que te disgusta es un mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente.
- Todos esos atributos se los otorgas tú.
- El mundo de por sí no tiene significado.
- Estos ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos.
- Mira a tu alrededor, esta vez muy lentamente.
- Trata de seguir un ritmo tal que, el lento pasar de tu mirada de una cosa a otra sea a intervalos de tiempo bastante similares.
- No permitas que el lapso de tiempo empleado para pasar de una cosa a otra sea obstensiblemente más corto o más largo; trata, en cambio, de mantener un compás medido y parejo a lo largo de todo el ejercicio.
- Lo que veas no importa.
- Te enseñas esto a medida que le prestas la misma atención y le dedicas el mismo tiempo a cualquier cosa sobre la que tu mirada se pose.
- Este es uno de los pasos iniciales en el proceso de aprender a conferirles a todas las cosas el mismo valor.
- A medida que mires a tu alrededor, di para tus adentros:
- «Creo vivir en un mundo temible, un mundo hostil, un mundo peligroso, un mundo triste, un mundo perverso, un mundo enloquecido.» y así sucesivamente, usando cualquier término descriptivo que se te ocurra.
- Si se te ocurren términos que parecen ser positivos en vez de negativos, inclúyelos también.
- Podrías pensar, por ejemplo, en «un mundo bueno» o en un «mundo agradable».
- Si se te ocurren términos de esa índole úsalos junto con los demás.
- Es posible que aun no entiendas por qué esos adjetivos «buenos» forman parte de esos ejercicios, pero recuerda que un «mundo bueno» implica uno «malo»; y uno «agradable» implica uno «desagradable».
- Todos los términos que te vengan a la mente son adecuados para los ejercicios de hoy.
- Su aparente valor no importa.
- Asegúrate, al aplicar la idea de hoy, de no alterar la duración de los intervalos de tiempo entre lo que piensas que es agradable y lo que piensas que es desagradable.
- Para los afectos de estos ejercicios, no hay diferencia alguna entre una cosa y otra.
- Al final de la sesión práctica, añade:
- Pero estoy disgustad@ porque veo un mundo que no tiene significado.
- Lo que carece de significado no es ni bueno ni malo.
- ¿Por qué, entonces, habría de disgustarte un mundo que no tiene significado?
- Si pudieses aceptar al mundo como algo que carece de significado y dejar que en lugar de lo que tú crees, la verdad se escribiese en él por ti, ello te llenaría de una felicidad indescriptible.
- Pero precisamente porque carece de significado te sientes impulsad@ a escribir en él, lo que tú quisieras que fuese.
- Eso es lo que ves en él.
- Eso es lo que en verdad no tiene significado.
- Bajo tus palabras está escrita la Palabra de Dios.
- La verdad te disgusta ahora, pero cuando tus palabras hayan sido borradas, verás la Suya.
- Ése es, en última instancia, el propósito de estos ejercicios.
- Tres o cuatros sesiones de práctica con la idea de hoy serán suficientes.
- Dichas sesiones no deben pasar de un minuto.
- Es posible que un minuto incluso te resulte demasiado largo.
- Suspende los ejercicios en el momento que experimentes cualquier tensión.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
Accede al siguiente ejercicio aquí: Lección 13 – Un Curso de Milagros
