«Todo lo que doy es a mi mism@ a quien se lo doy.»

- La idea de hoy, que es completamente ajena al ego y a la manera de pensar del mundo, es de suma importancia para la inversión de pensamiento al que este curso dará lugar.
- Si creyeses lo que la idea de hoy afirma, no te resultaría difícil perdonar completamente, tendrías certeza con respecto a tu objetivo y no tendrías ninguna duda acerca de tu rumbo.
- Entenderías los medios a través de los cuales se alcanza la salvación, y no vacilarías en emplearlos ahora mismo.
- Examinemos lo que crees en lugar de esta idea.
- Te parece que los demás están separados de ti, que son capaces de adoptar comportamientos que no tienen repercusión alguna sobre tus pensamientos; y que los que tu adoptas no tienen repercusión alguna sobre los de ellos.
- Tus actitudes, por lo tanto, no tienen ningún efecto sobre ellos, y sus súplicas de ayuda no guardan relación alguna con las tuyas.
- Crees además que ellos pueden pecar sin que ello afecte la percepción que tienes de ti mism@, mientras que tú puedes juzgar sus pecados y mantenerte a salvo de cualquier condenación y en paz.
- Cuando «perdonas» un pecado, no ganas nada con ello directamente.
- Es una ofrenda de caridad a alguien que no se la merece, a fin de demostrar que tú eres mejor y que te encuentras en un plano superior a él.
- Él no se ha ganado la limosna de tu tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo.
- No tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti.
- De este modo, el perdón es básicamente algo falso : un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una dádiva que a veces se concede y a veces se niega.
- Puesto que es inmerecido, es justo no otorgarlo, pero no es justo que tú tengas que sufrir por haberte negado a concederlo.
- El pecado que perdonas no es tu pecado.
- Alguien que se encuentra separad@ de ti lo cometió.
- Y si tú entonces eres magnánimo con él y le concedes lo que no se merece, la dádiva es algo tan ajeno a ti como lo fue su pecado.
- Si esto fuese verdad, el perdón no tendría ningún fundamento sobre el que basarse con certeza y seguridad.
- Sería una excentricidad, según la cual algunas veces decides conceder indulgentemente un indulto inmerecido.
- Conservarías no obstante, el derecho a no eximir al pecador de la justa retribución por su pecado.
- ¿Crees que el Señor de los Cielos iba a permitir que la salvación del mundo dependiera de esto?
- ¿No sería acaso su interés por ti ciertamente ínfimo, si permitiese que tu salvación dependiese de un capricho?
- No entiendes lo que es el perdón.
- Tal como lo ves, no es sino un freno al ataque abierto que no requiere corrección alguna en tu mente.
- Tal como lo percibes, no te puede brindar paz.
- No constituye un medio por el que liberarte de aquello que ves en otra persona, pero no en ti mism@.
- No tiene poder alguno para restaurar en tu conciencia tu unidad con él.
- Eso no es lo que Dios dispuso para ti.
- Al no haberle concedido al Padre el regalo que Él te pide, no puedes reconocer Sus regalos; y crees que Él no te los ha dado.
- Sin embargo, ¿te pediría Él un regalo que no fuese para ti?
- ¿Podría acaso quedar satisfecho con gestos vacíos y considerar que tales míseros regalos son dignos de su Hij@?
- La salvación es un regalo mucho mejor que eso.
- Y el verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir.
- Lo que no se ha recibido, no se ha dado, pero lo que se ha dado tiene que haberse recibido.
- Hoy trataremos de entender la verdad según la cual quien da y quien recibe son uno.
- Vas a necesitar ayuda para poder entender esto, ya que es una idea completamente ajena a los pensamientos a los que estás acostumbrad@.
- Mas la ayuda que necesitas ya está aquí.
- Deposita tu fe en Él hoy, y pídele que esté contigo a la hora de practicar con la verdad.
- Y si sólo logras captar un pequeño atisbo de la liberación que reside en la idea que practicamos hoy, éste será ciertamente un día glorioso para el mundo.
- Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a tratar de entender la idea de hoy.
- Esta idea es el pensamiento mediante el cual el perdón pasa a ocupar el lugar que le corresponde entre tus prioridades.
- Es el pensamiento que liberará a tu mente de cualquier obstáculo que te impida comprender el significado del perdón y lo valioso que es para ti.
- Mientras permaneces en silencio, cierra los ojos al mundo que no comprende el perdón, y busca amparo en el sereno lugar en el que los pensamientos quedan trasformados y donde las falsas creencias se abandonan
- Repite la idea de hoy, y pide poder entender lo que realmente significa.
- Estate dispues@ a dejarte enseñar.
- Alégrate de oír lo que te dice la Voz de la verdad y de la curación, y entenderás las palabras que Él te diga y reconocerás que son tus propias palabras.
- Tan a menudo como puedas hoy, recuérdate a ti mism@ que tienes un objetivo. una meta que hace que éste sea un día de especial importancia para ti y para tod@s tus herman@s.
- No permitas que tu mente se olvide de este objetivo por mucho tiempo, sino que di para tus adentros:
- Todo lo que doy es a mí mism@ a quein se lo doy.
- La ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora.
- Y confiaré en Él plenamente.
- Permanece luego en silencio por un momento y deja que tu mente sea receptiva a Su corrección y a Su Amor.
- Y creerás lo que le oigas decir, pues recibirás lo que Él te dé.
- No permitas que tu mente se olvide de este objetivo por mucho tiempo, sino que di para tus adentros:
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
