- Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña como aplicar la verdad.
- Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante.
- Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen.
- Así pues repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de preparación que ahora queremos alcanzar.
- Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:
- «Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.»
- Ésto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es.
- Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hij@.
- Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él.
- La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia.
- No obstante, es verdad eternamente.
- Comencemos nuestra preparación tratando de entender las las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosamente la falta de verdadero perdón.
- Puesto que son ilusiones, no perciben simplemente como lo que son: defensas que te impiden ver y reconocer tus pensamientos rencorosos.
- Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante autoengaños diseñados para que ocupen su lugar.
- Tu mente sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios.
- Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad.
- De la misma manera que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de la luna se vea por la noche en ellas.
- Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotr@s.
- Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte.
- Haz que tu mente tenga una actitud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:
- «Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.»
- Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán suficientes para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.
- Haz que tu mente tenga una actitud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:
- Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él.
- Y así cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo.
- De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto.
- Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.
- Después de haberte preparado, lee simplemente cada una de las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día.
- Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros.
- No hay prisa ahora, pues estás reutilizando el tiempo para el propósito que se le dio.
- Deja que cada palabra refluja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de su Voz.
- Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él.
- Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.
- Cada vez que el reloj marque la hora, trae a tu mente el pensamiento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogimiento con él.
- Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.
- No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son.
- No necesitamos otra cosa que esto para que se nos de felicidad y descanso, eterna quietud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él.
- Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenzamos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotr@s, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.
- Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cumplimiento de Su Palabra.
- Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la Paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.
