«Mías son la paz y la dicha de Dios.»

- La paz y la dicha de Dios te pertenecen.
- Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras.
- Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos.
- No son como los regalos que el mundo da, en los que quien hace el regalo pierde al darlo, y quien lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del quien se lo dio.
- Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad.
- Los regalos que realmente se dan no entrañan pérdida alguna.
- Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otra persona.
- Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.
- Ésa no es la manera de hacer regalos
- Tales «regalos» no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que quien recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido.
- Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves.
- Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
- Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir.
- Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir.
- Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera.
- Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan.
- Por el contrario, se multiplican.
- De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz.
- Dar verdaderamente equivale a crear.
- Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el Amor hasta sí mism@.
- Añade todo lo que ya está completo, más no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos.
- Añade en el sentido de que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
- Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas.
- Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo.
- Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hij@.
- Él no puede dar a través de pérdidas.
- Ni tú tampoco.
- Acepta hoy Su regalo de dicha y paz y Él dará las gracias por el regalo que le haces.
- Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta.
- Comienza el día pensando en aquell@s herman@s a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios.
- Al negárselas a ell@s fue cuando te las negaste a ti mism@.
- Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
- Piensa en tus «enemig@s» por un rato y dile a cada uno de ell@s según cruce tu mente:
-
- Herman@, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
- De esta manera te preparas para recibir los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libere de todo lo que te podría impedir triunfar hoy.
- Ahora estás list@ para aceptar el ragalo de paz y de dicha que Dios te ha dado.
- Ahora estás list@ para experimentar la paz y la dicha que te has negado a ti mism@.
- Ahora puedes decir: «Mías son la paz y la dicha de Dios», pues has dado lo que quieres recibir.
-
- Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy.
- Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo.
- Di, pues, para tus adentros: «Mías son la paz y la dicha de Dios» ; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
- Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo que eso no tienen valor cuando no le puedas dedicar más.
- Cuando menos acuérdate de repetir las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su voluntad dar y lo que es Su voluntad que tú recibas.
- Proponte hoy no interferir en Sus designios.
- Y si algún herman@ pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mism@ aceptar los regalos de Dios como tuyos.
- Bendice entonces a tu herman@ lleno de agradecimiento y di:
- Herman@, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
¿Cómo te has sentido al hacer los ejercicios de Hoy?
