«El Amor es el camino que recorro con gratitud.»

- Para aquellos que contemplan el mundo desde una perspectiva errónea, la gratitud es una lección muy difícil del aprender.
- Lo más que pueden hacer es considerar que su situación es mejor que la de los demás.
- Y tratan de contentarse porque hay otros que aparentemente sufren más que ellos.
- ¡Cuan tristes y lamentables son semejantes pensamientos!
- Pues, ¿quién puede tener motivos para sentirse agradecido si otros no lo tienen?
- ¿Y quién iba a sufrir menos porque ve que otro sufre más?
- Debes estarle agradecido únicamente a Aquel que hizo desaparecer todo motivo de sufrimiento del mundo.
- Es absurdo dar las gracias por el sufrimiento.
- Más es igualmente absurdo no estarle agradecido a Uno que te ofrece los medios por los cuales todo dolor se cura y todo sufrimiento queda reemplazado por la risa y la felicidad.
- Ni siquiera los que están parcialmente cuerdos podrían negarse a dar los pasos que Él indica, ni dejar de seguir el camino que Él les señala a fin de escapar de una prisión que creía que no tenia salida a la libertad que ahora perciben.
- Tu herman@ es tu «enemigo» porque lo ves como tu rival de la paz: el saqueador que te roba tu dicha y no te deja nada salvo una negra desesperación, tan amarga e implacable que acaba con toda esperanza.
- Lo único que puedes desear ahora es la venganza.
- Lo único que puedes hacer ahora es arrastrarlo a la muerte junto contigo, para que sea tan impotente como tu, y para que en sus ambiciosas manos quede tan poco como en las tuyas.
- No le das gracias a Dios porque tu herman@ esté mas esclavizado que tú, ni tampoco podrías, en tu sano juicio, enfadarte si él parece ser más libre.
- El amor no hace comparaciones.
- Y la gratitud sólo pude ser sincera si va acompañada de amor.
- Le damos gracias a Dios nuestro Padre porque todas las cosas encontrarán su libertad en nosotros.
- Es imposible que algunas puedan liberarse mientras otras permanecen cautivas.
- Pues, ¿quién puede regatear en nombre del amor?
- Da gracias , por lo tanto, pero con sinceridad.
- Y deja que en tu gratitud haya cabida para todos los que se han de escapar contigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los temerosos, así como los que se lamentan de lo que parece ser una pérdida, los que sienten un aparente dolor y los que pasan frío o hambre y caminan por le camino del odio y la senda de la muerte.
- Todos ellos te acompañan.
- No nos comparemos con ellos, pues al hacer eso los separamos en nuestra conciencia de la unidad que compartimos con ellos y que ellos no pueden sino compartir con nosotros también.
- Le damos las gracias a nuestro Padre sólo por una cosa: que no estamos separados de ninguna cosa viviente, y, por lo tanto, somos uno con Él.
- Y nos regocijamos de que jamás puedan hacerse excepciones que menoscaben nuestra plenitud o inhiban o alteren en modo alguno nuestra función de completar a Aquel que es en Sí Mismo la compleción.
- Damos gracias por toda cosa viviente, pues, de otra manera, no estaríamos dando gracias por nada, y estaríamos dejando de reconocer los dones que Dios nos ha dado.
- Permitamos entonces que nuestros hermanos reclinen su fatigada cabeza sobre nuestros hombros y que descansen por un rato.
- Damos gracias por ellos.
- Pues si podemos dirigirlos a la paz que nosotros mismos queremos encontrar, el camino quedará por fin libre y franco para nosotros.
- Una puerta ancestral vuelve a girar libremente; una Palabra -hace tiempo olvidada- resuena de nuevo en nuestra memoria y cobra mayor claridad al estar nosotros dispuestos a escuchar una vez más.
- Recorre, pues, con gratitud el camino del amor.
- Pues olvidamos el odio cuando dejamos a un lado las comparaciones.
- ¿Qué podría ser entonces un obstáculo para la paz?
- El temor de Dios por fin es obliterado, y perdonamos sin hacer comparaciones.
- Y sí, no podemos elegir pasar por alto sólo ciertas cosas, mientras retenemos bajo llaves otras que consideramos «pecados».
- Cuando tu perdón sea total, tu gratitud lo será también, pues te darás cuenta de que todas las cosas son acreedoras al derecho a ser amadas por ser amorosas, incluyendo tu propio ser.
- Hoy aprendemos a pensar en la gratitud en vez de en la ira, la malicia y la venganza:
- Se nos ha dado todo.
- Si nos negamos a reconocer esto, ello no nos da derecho a sentirnos amargados o a percibirnos como que estamos en un lugar donde se nos persigue despiadadamente y se nos hostiga sin cesar, o donde se nos atropella sin la menor consideración por nosotros o por nuestro futuro.
- La gratitud se convierte en el único pensamiento con que sustituimos estas percepciones descabelladas.
- Dios ha cuidado de nosotros y nos llama Su Hij@.
- ¿Puede haber algo más grande que eso?
- Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a ÉL y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que jamás podrías haber soñado.
- La gratitud y el amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra, el otro no puede sino estar.
- Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor, que es la Fuente de toda creación.
- Dios te da las gracias a ti, Su Hij@, por ser lo que eres: Su Propia compleción y la Fuente del amor junto con Él.
- Tu gratitud hacia Él es la misma que la suya hacia ti.
- Pues el amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ese es el camino que recorremos quienes nos encaminamos hacia Dios.
Introducción a las lecciones 181-200 en el siguiente enlace: https://heresvida.wordpress.com/2020/09/26/introduccion-a-las-lecciones-181-200-un-curso-de-milagros/
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
