«Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente».

- La idea de hoy es un trampolín hacia la visión.
- Por medio de esta idea el mundo se abrirá ante ti, y al contemplarlo verás en él lo que nunca antes habías visto.
- Y lo que antes veías ya no será ni remotamente visible para ti.
- Hoy vamos a intentar un nuevo tipo de «proyección».
- No vamos a tratar de deshacernos de lo que no nos gusta viéndolo afuera.
- En lugar de ello, trataremos de ver en el mundo lo que está en nuestras mentes, y lo que deseamos reconocer se encuentra ahí.
- Así pues, estamos tratando de unirnos a lo que vemos, en vez de mantenerlo separado de nosotros.
- Esa es la diferencia fundamental entre la visión y tu manera de ver.
- La idea de hoy debe aplicarse tan frecuentemente como sea posible a lo largo del día.
- Cada vez que tengas un momento, repítela lentamente para tus adentros, mirando a tu alrededor y tratando de comprender que la idea es aplicable a todo lo que ves ahora o podrías ver ahora si estuviese al alcance de tu vista.
- La verdadera visión no está limitada por conceptos tales como «cerca» o «lejos».
- Para que te vayas acostumbrando a esta idea, trata de pensar, a medida que aplicas la idea de hoy, en cosas que estén más allá de tu alcance visual, así como en aquellas que de hecho puedes ver.
- La verdadera visión no está limitada por el espacio, ni la distancia, sino que no depende en absoluto de los ojos del cuerpo.
- La mente es su única fuente.
- Como ayuda adicional para que te vayas acostumbrando cada vez más a esta idea, dedica varias sesiones de práctica a aplicarla con los ojos cerrados, usando cualquier tema que te venga a la mente, mirando en tu interior en vez de afuera.
- La idea de hoy es aplicable por igual tanto a lo uno como a lo otro.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
