«Dios es la fortaleza en la que confío».

- Si sólo confías en tus propias fuerzas tienes todas las razones del mundo para sentir aprensión, ansiedad y temor.
- ¿Qué puedes predecir o controlar?
- ¿Qué hay en ti con lo que puedas contar?
- ¿Qué te podría capacitar para ser consciente de todas las facetas de un problema, y de resolverlos de tal manera que de ello sólo resultase lo bueno?
- ¿Qué hay en ti que te permita reconocer la solución correcta, y garantizar su consecución?
- Por ti mism@ no puedes hacer ninguna de esas cosas.
- Creer que puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar.
- ¿Quién puede depositar su fe en la debilidad y sentir seguridad?
- Por otra parte, ¿Quién puede depositar su fe en la fortaleza y sentirse débil?
- Dios es tu seguridad en toda circunstancia.
- Su voz habla por Él en toda situación y en todos los aspectos de cada situación, diciéndote exactamente qué es lo que tienes que hacer para invocar Su fortaleza y Su protección.
- En esto no hay excepciones porque en Dios no hay excepciones.
- Y la voz que habla por Él piensa como Él.
- Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad hasta la Fuente de la verdadera fortaleza.
- Son necesarias hoy cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas más y a que le dediques más tiempo.
- Cierra los ojos y comienza como de costumbre repitiendo la idea de hoy.
- Luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida que hayas revestido de temor, desecha cada una diciéndote a ti mism@:
- Dios es la fortaleza en la que confío.
- Trata ahora de deslizarte más allá de todas las preocupaciones relacionadas con tu propia sensación de insuficiencia.
- Es obvio que cualquier situación que te causa inquietud está asociada con sentimientos de insuficiencia, pues, de lo contrario, creerías que puedes lidiar con la situación con éxito.
- Confiando en ti mism@ no es la manera de adquirir confianza.
- Mas la fortaleza de Dios en ti tiene éxito en todo.
- Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario para la corrección de tus errores, pero no es suficiente para darte la confianza que necesitas, y a la que tienes derecho.
- Debes adquirir así mismo la conciencia de que confiar en tu verdadera fortaleza está plenamente justificado en relación con todo y en toda circunstancia.
- En la última fase de cada sesión de práctica, trata de llegar muy hondo dentro de tu mente a un lugar de verdadera seguridad.
- Reconocerás que has llegado cuando sientas una profunda sensación de paz, por muy breve que sea.
- Despréndete de todas las trivialidades que bullen y burbujean en la superficie de tu mente, y sumérgete por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos.
- Hay un lugar en ti donde hay perfecta paz.
- Hay un lugar en ti en el que nada es imposible.
- Hay un lugar en ti donde mora la fortaleza de Dios.
- Repite la idea frecuentemente en el trascurso del día.
- Úsala como respuesta a cualquier cosa que te perturbe.
- Recuerda que tienes derecho a la paz porque estás depositando tu confianza en la fortaleza de Dios.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
