«De mí depende la salvación del mundo.»

- Ésta es la afirmación que algún día habrá que erradicar de toda mente todo vestigio de arrogancia.
- Éste es el pensamiento de la verdadera humildad, que no te adjudica ninguna otra función, excepto la que se te ha encomendado.
- Dicho pensamiento supone tu aceptación del papel que te fue asignado, sin insistir en que se te asigne otro.
- No se detienen a considerar qué papel es el que es adecuado para ti.
- Tan sólo reconoce que la Voluntad de Dios se hace tanto en la tierra como en el Cielo.
- Une a todas las voluntades de la tierra en el plan celestial para la salvación del mundo, y les restituye la paz del Cielo.
- No nos opongamos a nuestra función.
- No fuimos nosotros quienes la establecimos.
- No fue idea nuestra.
- Se nos han proporcionado los medios para llevarla a cabo perfectamente.
- Lo único que se nos pide es que aceptemos nuestro papel con genuina humildad, y que no neguemos con un aire de falsa arrogancia que somos dignos de él.
- Poseemos la fuerza necesaria para hacer lo que se nos pide llevar a cabo.
- Nuestras mentes están perfectamente capacitadas para desempeñar el papel que nos asignó Uno que nos conoce bien.
- Mientras entiendas su significado, puede que la idea de hoy te parezca muy ardua.
- Lo único que nos dice es que tu Padre te recuerda todavía y te ofrece la perfecta confianza que tienen en ti, Su Hij@.
- No te pide que seas diferente de como eres en modo alguno.
- ¿Qué otra cosa sino esto podría pedir la humildad?
- ¿Y qué otra cosa sino esto podría negar la arrogancia?
- Hoy no dejaremos de cumplir nuestro cometido con la engañosa excusa de que es un insulto a la modestia.
- Es el orgullo el que se niega a responder a la Llamada del Propio Dios.
- Hoy dejaremos a un lado todo vestigio de falsa humildad para escuchar la Voz de Dios revelarnos lo que desea que hagamos.
- No pondremos en duda nuestra capacidad para llevar a cabo la función que Él nos ofrezca.
- Sólo estaremos seguros de que él conoce nuestras fuerzas, nuestra sabiduría y nuestra santidad.
- Y si Él nos considera dignos, es que lo somos.
- Es sólo la arrogancia la que opina de otra manera.
- Hay una manera, sólo una de liberarte del encarcelamiento al que te ha llevado tu plan de probar que lo falso es verdadero.
- Acepta en lugar de él el plan que tú no trazaste.
- No juzgues si eres o no merecedor de él.
- Si la Voz de Dios te asegura que necesita que tú desempeñes tu papel y que la totalidad depende de ti, ten por seguro que así es.
- Los arrogantes tienen que aferrarse a las palabras temerosos de ir más allá de ellas y de experimentar lo que podría poner en entredicho su postura.
- Los humildes, en cambio, son capaces de oír la Voz que les dice lo que son y lo que deben hacer
- La arrogancia forja una imagen de ti que no es real.
- Esa es la imagen que se estremece y que huye atemorizada cuando la Voz que habla por Dios te dice que posees la fuerza, la sabiduría y la santidad necesarias para ir más allá de toda imagen.
- Tú, a diferencia de la imagen de ti mismo, no eres débil.
- No eres ignorante, ni impotente.
- El pecado no puede mancillar la verdad que mora en ti, ni la aflicción puede acercarse al santo hogar de Dios.
- Esto es lo que te dice la Voz que habla por Dios.
- Y según Él te habla, la imagen se estremece e intenta atacar la amenaza que le resulta desconocida; al sentir que sus cimientos se derrumban.
- Abandónala.
- La salvación del mundo depende de ti, y no de ese pequeño montón de polvo.
- ¿Qué podría esa imagen decirle al santo Hijo de Dios?
- ¿Por qué tiene él que preocuparse en absoluto?
- Y así hallamos nuestra paz.
- Aceptaremos la función que Dios nos encomendó, pues toda ilusión descansa sobre la absurda creencia de que podemos inventar otra función para nosotros.
- Los papeles que nosotros mismos nos hemos auto-otorgado son inestables y parecen oscilar entre la aflicción y la dicha extática del amor y de amar.
- Podemos reír o llorar, recibir el día de buen agrado o bien recibirlo con lágrimas.
- Nuestro propio ser parece cambiar según experimentamos múltiples cambios en nuestro estado de ánimo, y nuestras emociones nos remontan hacia lo alto o nos estrellan contra el suelo sumiéndonos en la desolación.
- ¿Es éste el Hijo de Dios?
- ¿Habría podido Él crear semejante inestabilidad y llamarla Su Hijo?
- Aquel que es inmutable comparte Sus atributos con Su creación.
- Ninguna de las imágenes que Su Hij@ aparenta forjar afecta lo que él es.
- Dichas imágenes revolotean por su mente como hojas arrastradas por el viento, que forman diseños fugaces y se desbandan para volverse a agrupar hasta finalmente dispersarse.
- O como los espejismos que se ven en el desierto.
- Estas imágenes insustanciales desaparecerán y dejarán tu mente libre y serena cuando aceptes la función que se te ha encomendado.
- Las imágenes que fabricas solo dan lugar a metas conflictivas, transitorias y vagas, inciertas y ambiguas.
- ¿Quién podría mantener un esfuerzo constante o poner todas sus energías y empeño en metas como éstas?
- Las funciones que le mundo tiene en gran estima son tan inciertas, que aún las más sólidas cambian por lo menos 10 veces por hora.
- ¿Qué se puede esperar con metas como éstas?
- Como bello contraste, tan seguro como el retorno del sol cada mañana para disipar la noche, verdadera función se perfila clara e inequívocamente.
- No hay duda a cerca de su validez, pues procede de Uno que no conoce el error y Cuya Voz está segura de Sus mensajes.
- Éstos nunca cambiarán ni estarán en conflicto.
- Todos ellos apuntan hacia un sólo objetivo, el cual puede alcanzar.
- Puede que tu plan sea imposible, pero el de Dios jamás puede fracasar porque Él es su Fuente.
- Haz lo que la Voz de Dios te indique.
- Y si te pide que hagas algo que parece imposible, recuerda Quién es el que te lo pide y quien el que quiere negarse.
- Luego considera esto: ¿quién de los dos es más probable que esté en lo cierto, la voz que habla por el Creador de todas las cosas y que las conoce exactamente como son, o la distorsionada imagen de ti mismo, que es inconsistente y está confundida, perpleja e insegura de todo?
- No permitas que su voz te dirija.
- Oye en su lugar una Voz que es inequívoca y que te habla de la función que te encomendó tu Creador, Quien te recuerda y te exhorta a que te acuerdes de él ahora.
- Su duce Voz llama desde lo conocido a lo que no conoce.
- Él quiere consolarte, aunque no conoce el pesar.
- Él quiere hacer una restitución, si bien goza de absoluta plenitud.
- Él quiere hacerte un regalo, si bien sabe que ya lo tienes todo.
- Él tiene Pensamientos que satisfacen cualquier necesidad que su Hijo perciba, si bien Él no las ve.
- Pues el Amor sólo puede dar, y lo que se da en Su Nombre se manifiesta en la forma más útil posible en un mundo de formas.
- Ésas son las formas que jamás pueden engañar, ya que proceden de la Amorfía Misma.
- El perdón es una forma terrenal de amor, que, como tal, no tiene forma en el Cielo.
- No obstante, lo que aquí se necesite, aquí se concederá.
- Valiéndote de esta forma puedes desempeñar tu función incluso aquí, si bien el amor significará mucho más para ti cuando se haya restaurado en ti el estado de amorfía.
- La salvación del mundo depende de ti que puedes perdonar.
- Ésa es tu función aquí.
Introducción a las lecciones 181-200 en el siguiente enlace: https://heresvida.wordpress.com/2020/09/26/introduccion-a-las-lecciones-181-200-un-curso-de-milagros/
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
