«No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.»

- He aquí el segundo paso que damos en le proceso de liberar a tu mente de la creencia en una fuerza externa enfrentada a la tuya.
- Tratas de ser amable y de perdonar.
- Pero si no recibes muestras de gratitud procedentes del exterior y las debidas gracias, tus intenciones se convierten de nuevo en ataques.
- Quien recibe tus regalos los tienen que recibir con honor, o de lo contario, se los quitas.
- Y así, consideras que los dones de Dios son , en le mejor de los casos préstamos; y en el peor, engaños que te roban tus defensas para garantizar que cuando Él de su golpe de gracia, éste sea mortal.
- ¡Cuan fácilmente confunden a Dios con la culpabilidad los que no saben lo que sus pensamientos pueden hacer!
- Niega tu fortaleza, y la debilidad se vuelve la salvación para ti.
- Considérate cautivo, y los barrotes se vuelven tu hogar.
- Y no abandonarás la prisión, ni reivindicarás tu fortaleza mientras creas que la culpabilidad y la salvación son la misma cosa, y no percibas que la libertad y la salvación son una, con la fortaleza a su lado, para que las busques y las reivindiques, y para que sean halladas y reconocidas plenamente.
- El mundo no puede sino darte las gracias cuando lo liberas de tus ilusiones
- Más tú puedes darte las gracias a ti mismo también, pues la liberación del mundo es sólo el reflejo de la tuya propia.
- Tu gratitud es todo lo que requieren tus regalos para que se conviertan en la ofrenda duradera de un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre.
- ¿Es ésto lo que quieres impedir cuando reclamar los regalos, que diste porque no fueron honrados?
- Eres tú quien debe honrarlos y dar las debidas gracias, pues eres tú quien ha recibido los regalos.
- ¿Qué importa si otro piensa que tus regalos no tienen ningún valor?
- Hay un aparte en su mente que se une a la suya para darte las gracias.
- ¿Qué importa si tus regalos parecen haber sido un desperdicio y no haber servido de nada?
- Se reciben allí donde se dan.
- Mediante tu agradecimiento se aceptan universalmente, y el Propio corazón de Dios los reconoce con gratitud.
- ¿Se los quietarías cuando Él los ha aceptado con tanto agradecimiento?
- Dios bendice cada regalo que le haces, y todo regalo se le hace a Él porque sólo te los puedes hacer a ti mismo.
- Y lo que le pertenece a Dios no puede sino ser Suyo.
- Pero mientras perdones sólo para volver a atacar, jamás te darás cuenta de que sus regalos son seguros, eternos, inalterables e ilimitados; de que dan perpetuamente, de que extienden amor y de que incrementan tu interminable júbilo.
- Retira los regalos que has hecho y pensarás que lo que se te ha dado a ti se te ha quitado.
- Más si aprendes a dejar que el perdón desvanezca los pecados que crees ver fuera de ti, jamás podrás aprender a pensar que los regalos de Dios son sólo préstamos a corto plazo que Él te arrebatará de nuevo a la hora de tu muerte.
- Pues la muerte no tendrá entonces ningún significado para ti.
- Y con el fin de esta creencia, el miedo se acaba también para siempre.
- Dale gracias a tu Ser por ésto, pues Él sólo le está agradecido a Dios, y se da las gracias a Sí Mismo por ti.
- Cristo aún habrá de venir a todo aquel que vive, pues no hay nadie que no viva y que no se mueva en Él.
- Su Ser descansa seguro en Su Padre porque la Voluntad de Ambos es una.
- La gratitud que Ambos sienten por todo lo que han creado es infinita, pues la gratitud sigue siendo parte del amor.
- Gracias te sean dadas a ti, el santo Hij@ de Dios.
- Pues tal como fuiste cread@, albergas dentro de tu Ser todas las cosas.
- Y aún eres tal como Dios te creó.
- No puedes atenuar la luz de tu perfección.
- En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo.
- Él te aprecia porque tú eres ÉL.
- Eres digno de toda gratitud por razón de lo que eres.
- Da las gracias según las recibes.
- No abrigues ningún sentimiento de ingratitud hacia nadie que contemple tu Ser.
- Y nadie está excluido de ese Ser.
- Da gracias por los incontables canales que extienden ese Ser.
- Todo lo que haces se le da a Él.
- Lo único que piensas son Sus Pensamientos, ya que compartes con Él los santos Pensamientos de Dios.
- Gánate ahora la gratitud que te negaste al olvidar la función que Dios te dio.
- Pero nunca pienses que Él ha dejado de darte las gracias a ti.
Introducción a las lecciones 181-200 en el siguiente enlace: https://heresvida.wordpress.com/2020/09/26/introduccion-a-las-lecciones-181-200-un-curso-de-milagros/
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
