«Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto.»

- Si estás dispuest@ a reconocer tus problemas, reconocerás que no tienes ninguno
- Tu problema central se ha resuelto y no tienes ningún otro.
- Por lo tanto, debes sentirte en paz.
- La salvación, pues, depende de que reconozcas que éste es el único problema y de que entiendas que ya se ha resuelto.
- Un solo problema, una sola solución.
- La salvación se ha consumado.
- Se te ha liberado de todo conflicto.
- Acepta este hecho, y estarás list@ para ocupar el puesto que te corresponde en el plan de Dios para la salvación.
- ¡Tu único problema ya se ha resuelto!
- Repite esto hoy para tus adentros una y otra vez a lo largo del día, con gratitud y convicción.
- Has reconocido tu único problema, dándole así paso al Espíritu Santo para que te dé la respuesta de Dios.
- Has dejado a un lado las decepciones y has visto la luz de la verdad.
- Has aceptado la salvación para ti mism@ al llevar el problema a la solución.
- Y puedes reconocer la solución porque has identificado el problema.
- Hoy tienes derecho a la paz.
- Un problema que ya se ha resuelto no te puede perturbar.
- Asegúrate únicamente de no olvidarte que todos los problemas son uno solo.
- Sus múltiples formas no te podrán engañar, mientras te acuerdes de esto.
- Un solo problema, una sola solución.
- Acepta la paz que te brinda esta sencilla afirmación.
- En nuestras sesiones de prácticas más largas de hoy reivindicaremos la paz que inevitablemente será nuestra una vez que el problema y la solución se hayan reconciliado.
- El problema tiene que haber desaparecido porque la respuesta de Dios no puede fallar.
- Al haber reconocido el problema has reconocido la solución.
- La solución es inherente al problema.
- Se te ha contestado, y tú has aceptado la respuesta.
- Te has salvado.
- Permite ahora que se te dé la paz que tu aceptación te brinda.
- Cierra los ojos y recibe tu recompensa.
- Reconoce que tus problemas se han resuelto.
- Reconoce que no tienes conflictos, y que estás libre y en paz.
- Sobre todo, recuerda que tienes un solo problema y que el problema tiene una solución.
- En ésto reside la simplicidad de la salvación.
- Por eso es por lo que su eficacia está garantizada.
- Afirma hoy con frecuencia que tus problemas ya se han resuelto.
- Repite la idea con absoluta convicción tan a menudo como sea posible.
- Y asegúrate en particular, de aplicar la idea de hoy a cualquier problema concreto que pueda surgir.
- Di de inmediato:
- Permítaseme reconocer que este problema ya se ha resuelto.
- Propongámonos no acumular resentimientos hoy.
- Propongámonos estar libres de problemas que no existen.
- Para lograr esto sólo se requiere honestidad.
- No te engañes con respecto a cuál es el problema, y no podrás sino reconocer que se ha resuelto.
¿Cómo te has sentido al hacer el ejercicio de hoy?
